Two Door Cinema Club – Reinas

Conciertos celebrados en la sala Sidecar (“Reinas”) y en la sala Razzmatazz (“Two Door Cinema Club”) de Barcelona, el jueves 9 y el viernes 10 de diciembre de 2010.

Two Door Cinema Club

Originalmente había pensado titular el artículo “Mi semana en Barcelona (Parte 1)”, pero parecería demasiado egocéntrico hasta para quien escribió “Sobre este blog”. Pero es lo que contiene. Aunque me centre, como viene siendo costumbre (y todavía me pregunto por qué) desde que abrí este blog, en los conciertos, lo cierto es que me ocurrieron un puñado de cosas, cuando menos, curiosas, durante mi estancia en la Ciudad Condal (¡Joder: que tópico! ¡Cuando alguien viene a Madrid no dice que ha visitado “la Real Villa y Corte”!)

Por poner un ejemplo: deambulando por el Paseo de Gracia vi la nube de turistas que rodea la Casa Batlló y me dije: creo que se puede vistar, así que me arrimé a un grupo de personas que entraban en el edificio. A la entrada, un hombre con chaqué y varias mujeres con traje de ¿doncella? se hicieron cargo cortesmente de los abrigos. ¡Coño: qué nivel (dije para mis adentros)! En el descansillo de la escalera, cuatro camareros con bandejas nos ofrecieron cava, zumo de naranja y refrescos. A mí la cosa ya empezó a extrañarme. Si de algo tienen fama los catalanes no es precisamente de generosos. En fin… Nos guiaron hasta un salón donde, bajo una iluminación muy lograda, había cestas con frutos secos de diseño y más cava y refrescos. Deambulando por allí mientras admiraba la arquitectura del edificio, me percaté de que muchos de los presentes llevaban colgada una identificación y ninguno de ellos parecía ser español. Vale: ¡me había colado en un congreso de empresarios! Así que me dije: sostén la copa con la mayor naturalidad posible, come todos los frutos secos que puedas y procura no llamar demasiado la atención. Lo más gracioso del asunto fue percatarme de que a una pareja que se encontraba a mi lado le había pasado exáctamente lo mismo y también estaban intentando disimular. Eso probaba que podían descubrirme. Así que, con la mayor naturalidad del mundo, torné por donde había venido, me tomé una última copa (¡hombre!), y fingí salir a por algo que se me había olvidado (como se nos presuponía a todos guiris, nadie me preguntó a dónde iba: bastó con el gesto ese que hacemos todos cuando salimos a comprobar si le ha pasado algo al coche).

La Casa Batlló (lugar de los hechos)

En fin… Cosas como esa. Que un magrebí colocado te persiga por medio Barrio Gótico a las cuatro de la mañana con aviesas intenciones; que te lleves medio techo la Razzmatazz de un cabezazo (y, a juzgar por los desconchones que ví en el mismo rodal, no debía de ser el primero)… ¡Mejor no preguntar qué estaba haciendo!

Pero vamos a los conciertos, que seguro que es lo que al menesteroso y muy honorable lector le interesa (¡hombre…: no creo que en Google vaya a buscar por “turismo en Barcelona cabezazo Razzmatazz”). Empezaré diciendo que, contrariamente a lo que presuponen mis amigos, no fuí a Barcelona a ningún festival. Ni siquiera a un concierto específico. ¡Son ellos, que me buscan!

Deambulaba por el Gótico y decidí pasarme por la Plaza Real a tomar algo. Vi a un puñado de modernos y gente de bien entrando en la sala Sidecar (que vendría a ser algo así como el equivalente barcelonés de la sala Sol) y resultó que había un concierto. O, para ser más exáctos, la segunda semifinal del concurso de Pop-Rock femenino “Reinas”. Eso explicaba la microconversación que escuché a la entrada entre el portero y un grupo de chicas: Portero: “¿Venís al concierto” – Chicas: “Sí; tocamos”.

Ultrazorras (Sidecar, 9-12-2010)

De acuerdo: es un festival de bandas amateur; ¡pero nunca se sabe quien va a dar la sorpresa! Yo ví a Editors por primera vez en un festival, a las 6 de la tarde, junto a otras cuatro personas, cuando no les conocía ni el tato… ¡Y mírales ahora! Bien es verdad que el primer grupo, de nombre “Ultrazorras”, alicantinas para más señas, tampoco hacía presagiar descubrimientos memorables. Si bien su punk primigenio (y primario), en la línea de “Las Vulpes”, puede dejar para la posteridad himnos como “Chorreando” (tema del que, por cierto, hubo bises por petición popular; ¡vivir para ver!), no termina de entroncar con mi estilo. Simpáticas, eso sí, a rabiar (literalmente), casi con seguridad no pasarán a la historia, pero sí nos hicieron disfrutar de un rato entretenido con lo que debe ser un concierto: un espectáculo al que la gente, grupo incluído, va a divertirse y pasarlo bien.

Volpina (Sidecar, 9-12-2010)

Les tomaron el relevo “Volpina”, grupo venezolano de pop electrónico, sencillo pero resultón, a medio camino entre “Le Tigre” y los “Genesis” de los 80. Bigotes pintados y barbas postizas a lo “Cocorosie”, para una formación carismática, que destacó por sus melodías sencillas y despreocupadas, en temas de corta duración plagados de efectos “siderales”, que a mí, personalmente, me ganó. Probablemente la mejor banda de la noche.

Turboneskak (Sidecar, 9-12-2010)

Cerró “Turboneskak”, grupo de rock garajero y setentero, la única banda de la noche que cantaba en inglés. Música adrenalítica, favorecida por una buena guitarrista, que, además de una generosa ración de rock “new wave”, nos dejó el semi streaptease de su cantante y la sensación de “lo he pasado bien… y además con la entrada daban una copa” (¡para que luego digan de los catalanes!).

Y ahora, hagamos una elipsis brutal, y vayamos al día siguiente, cuando me entero por casualidad de que tocan “Two Door Cinema Club” esa noche en la Razzmatazz (el que se estuviese leyendo todo lo anterior por encima ya puede aterrizar, que ya ha aparecido el nombre del grupo que le interesaba) y que no quedan entradas. Aún así, y contando con los precedentes, me planto en el Poble Nou como “hooligan” sin entrada y me pongo al final de la larguísima cola que da la vuelta a la manzana. Son casi las 2 de la mañana (¡a saber qué habría estado haciendo el grupo para que el concierto empezase a esas horas!). Por si esto no fuese poco, unos alentadores carteles que indican “Aforo Completo – La posesión de la entrada no garantiza el acceso”, dispuestos por toda la fachada de la sala me indican que debería probar suerte en otro sitio. Pero en la cola entablo conversación con unas chicas en la misma situación, así que decido probar suerte. Resulta que una de ellas es discjockey (Ope Loeb) y pincha el sábado siguiente en la sala Siroco de Madrid (¡hace al menos dos años que no voy!). La fila, por llamarla de alguna manera (“tumulto” sería más apropiado) avanza y, llegado un punto en que el personal de seguridad, desbordado por la muchedumbre, es incapaz de controlar semejante desmadre, se abren las puertas y… que entre todo el mundo. ¡Total, la sala ya superaba holgadísimamente su aforo máximo! ¡Por unos cuantos cientos más…!.

Two Door Cinema Club (Razzmatazz, 10-12-2010)

“Two Door Cinema Club” es uno de esos grupos “revelación” que tenemos cada año en el panorama indie. Estos tres norirlandeses inberbes (es una frase hecha), que en directo parecen aún más jóvenes de lo que son, han facturado uno de los discos de “electro-pop” más solventes de la temporada: “Tourist History” (¿alguno creía que todo el rollo anterior era gratuíto?). Melodías pegadizas que tampoco es que vayan a trascender, pero que sirven para poner a brincar al personal (apabullante la reacción del público durante algunos de los temas), emparentan (¡y de qué manera!) con sus compatriotas de “Metronomy” o “Hot Chip”. Aunque, si bien, no logran la perfección en las melodías ni el salero en los directos de los anteriores, todo se andará. Por lo pronto, apuntan maneras.

Armados cada uno con su respectiva guitarra (porque sí: independientemente de la impresión que pudiera transmitir el disco, su directo está plagado de guitarras saturadas; como las del tramo final de “Eat That Up, It’s Good For You”), que contrastan con unas voces aniñadas, casi de castrati (aunque en vivo suenen ligeramente más graves). Les acompaña en esta ocasión un batería, que contribuye a dar empaque y solidez a los temas. Desde luego, su directo gana en contundencia con respecto al disco. No es más rockero, pero sí más guitarrero (un impresionante muro de sonido que no se aprecia en su trabajo de estudio) y más sólido, gracias a unas percusiones más logradas y con mayor presencia que en su álbum.

Two Door Cinema Club (Razzmatazz, 10-12-2010) (Obviar al "segurata" que aparece en primer término)

“Come Back Home” (que en directo suena a “Franz Ferdinand” mezclados con “Ratatat”), “This is The Life”, “Do You Want It All”, “I Can Talk” (el tema que mejor sonó, junto con “Kids”; mucho más maduro y sobrio que en el disco)… La apoteosis, y una tentativa de aplastamiento por la desmedida reacción del público, compuesto en gran parte por quinceañeras y veinteañeras (recuerden que la sala está tan saturada que cuesta incluso levantar los brazos), llegó con “What You Know”. La frase de una de mis improvisadas acompañantes (que antes han estado a punto de llegar a las manos con las chicas con las que entré) a una de sus amigas, “¡tu favorita!”, no puede por menos que sonrojarme. ¡Tienen un disco! ¡Con remezclas o sin ellas! Y, de hecho, terminado el repertorio de su álbum, se marcharon tal y como habían venido. No hubo bises, a pesar de que uno diría que el concierto no se les dió mal. A juzgar por la reacción desbordante del público, nada mal. Y debo decir que, a pesar de mis reticencias, y eran muchas (grupo novel, grupo para quinceañeras, grupo “revelación”) facturaron un concierto más que notable.

Estos chicos no necesitan más rodaje. Ya han logrado un directo de alto nivel. Quizá les falte algo de carisma y mejorar el trato con el público (que, en el concierto que nos ocupa, fue casi inexistente) y, desde luego, ampliar su repertorio. Pero ya han demostrado que saben enfrentarse al respetable, adaptando al directo un sonido que, a primera vista, podría parecer correoso y demasiado blando, pero que sobre el escenario gana muchísimos enteros y supera de largo su trabajo en el estudio. Yo, por lo pronto, pienso repetir y, si nada se tuerce, volveré a verles el año que viene en Murcia. Esperemos.

Tourist History (2010)
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