Ainara LeGardon – Moby Dick

Concierto celebrado en la sala Moby Dick de Madrid el martes 22 de marzo de 2011.

Ainara LeGardon

Asistí a este concierto invitado por unas amigas que rinden pleitesía a la vizcaína. Y no es para menos: artista polifacética, que lo mismo puede ejercer de una Suzanne Vega que de una Nina Hagen local, Ainara alterna su extraordinaria faceta musical, que la emparenta ahora con nuevos talentos patrios en la línea de Maika Makovski, con la audiovisual (donde ejerce, incluso, como directora de fotografía en diversos vídeos y cortometrajes). Todo ello, sin abandonar una sencillez y campechanía, por decirlo finamente, “muy del norte, oye”.

Eneko - Moby Dick (Fotografía de Kristina Espina Aparicio, extraída de Musicopolis.es/Mundomusica.es)

Pero, como de costumbre, me estoy adelantando. Hablemos primero de la sorpresa del concierto, el también vizcaíno (guechotarra, para más señas) Eneko, alias “Moby Dick” (al que la sala le viene al pelo). Dotado de una voz portentosa, que recuerda por momentos al timbre roto y profundo de Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam, presenta, acompañado únicamente por su guitarra (tampoco necesita más) su sobresaliente EP And Then She Became God’s Friend (sumándose a los cada vez más numerosos artistas que publican su trabajo bajo licencia Creative Commons), un prodigio de folk-pop donde destacan temas de desarmante y melancólica sencillez, como ese “Flesh’n Bones” que emociona con un genial punteo de guitarra enmarcando las letras y que, en directo, gana en intimidad y calidez. Con un punto a medio camino entre el “grunge” más baladista y los “crooners” más melódicos, desmenuza esa obra maestra que, acabo de recordar ahora, prometí copiarle a una de mis amigas, igual de impresionada que yo tras su actuación. A ver si ahora no se me olvida.

Ainara LeGardon (Sala Moby Dick, 22-03-2011)

Acto seguido salió a la palestra Ainara, acompañada, en una inusual disposición sobre el escenario (ver foto), por dos guitarristas y un batería, que la ayudaron a dejar con la boca abierta a los presentes: contundencia rockera desatada que, a tenor de sus propias palabras, pareció dejarla impresionada incluso a ella. Y no era para menos: si su cuarto trabajo, We Once Whised, recuerda, por momentos, a la PJ Harvey más rockera de los noventa, en directo suena abrumadoramente atronador (en el buen sentido), con un extraño toque “garajero”, pero con una calidez y profundidad en el sonido que no se aprecia en el disco (un bajo y unas percusiones mucho más presentes llevan temas como “I Left” o “Thirsty” a otras cotas).

Y una vez que había logrado apabullarnos a todos con un directo salvaje y desgarrador, y en medio de esa campechanía tan propia de la que hace gala, algunos temas, algo más contenidos, de sus anteriores trabajos, sirvieron de contrapunto al ataque sonoro general, donde su potencia vocal dejó para momentos puntuales esa tranquilidad cuasisusurrante de sus primeros discos. Extrañas incursiones en el pop más melancólico que corroboraron la extraordinaria versatilidad de esta artista, versátil e impredecible, que dejó a todos los allí presentes con la boca abierta.

Ainara LeGardon (Sala Moby Dick, 22-03-2011)

Edición revisada el 10-09-2011

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