21J – Día de la Música 2011 (Parte I)

Festival celebrado el sábado 18 y el domingo 19 de junio en el Matadero Madrid, y el martes 21 de junio en el Teatro Circo Price de Madrid.

Día de la Música 2011

Intentaré hacer lo mismo que en mi artículo sobre el Primavera Sound de este año: ser conciso, en la medida de mis posibilidades (ya habréis visto que la concisión, a la hora de hacer crónicas, no es precisamente mi fuerte). Vamos; que intentaré no enrollarme.

En primer lugar, es de agradecer que el Día de la Música haya vuelto este año al que es, sin duda, su emplazamiento idóneo (y, confiemos, lo sea de muchos más festivales en el futuro): los antiguos mataderos de Legazpi. Y no lo digo sólo porque yo sea un fanático de la arquitectura industrial de finales del XIX y principios del XX. Tanto por sus exageradas dimensiones, como por la disposición las naves y patios (que permiten seguir desarrollando, sin ningún tipo de perjuicio, el resto de las actividades culturales que allí se llevan a cabo, al tiempo que permiten una holgura y una visibilidad más que adecuadas), como por la acústica y la ambientación, pasando por las posibilidades escénicas, es el recinto ideal para un festival de estas características (y este aforo).

Matadero de Legazpi (Madrid)

Salvo por algún pequeño percance (toda esa gente que remoloneó para entrar justo antes de Vetusta Morla) la organización fue impecable (debe ser la primera vez que se escribe esto en un artículo sobre un festival… sin tener nada que ver con los organizadores). Escuchar a los grupos en las naves durante la calurosa tarde (evitando así la insolación que padecimos hace dos años, con actuaciones diurnas en los patios; concierto de Klaus&Kinski y Cuchillo, verbi gratia); con unos horarios que hicieron que no se solapase prácticamente ninguna actuación con otra destinada al mismo tipo de público; con un cartel magníficamente distribuido; unos precios más que contenidos (en todo), los conciertos gratuitos de las mañanas y un completo mercadillo de actividades. Todo ello unido a la proximidad del recinto (de hecho, a mí me pilla a diez minutos de casa), hicieron que este fuera, un año más, uno de los festivales que merecen (¡y de qué manera!) la pena.

Pero vamos al apartado musical, que es lo que, a buen seguro, interesa más:

Sábado 18

Buena Esperanza

Asuntos familiares me impidieron estar presente en los conciertos de los, más que recomendables, Buena Esperanza (y mira que les dije justo la semana antes que iría) y de Odio París, una de las revelaciones de los últimos meses, que ya está empezando a dar muchísimo que hablar.

Por el mismo motivo, tampoco pude asistir a la rueda de conciertos del mercadillo, con nombres de la altura de Hazte Lapón, Litoral, Luís Brea, Bravo Fisher o Autumn Comets, entre otros muchos. ¿Para cuándo el don de la ubicuidad?

Aias

Aias (Matadero Madrid, 18-06-2011)

Comencé dándome un garbeo por el escenario de la UFI para ver a las encantadoras Aias. Este portento de “noise-pop” y “hardcore”, hecho con todo el cariño del mundo, y maravillosamente interpretado en catalán, que ha llevado a más de uno en el extranjero a preguntarse “¿en qué idioma están cantando?”. Porque la historia de estas chicas es, no por mucho repetida, menos rocambolesca: compusieron e interpretaron unas canciones como regalo para sus novios; la maqueta terminó en Nueva York, en manos de un importante productor, por mor del azar (y por una cadena de amigos comunes). Desde entonces, desde aparecer constantemente en televisión hasta una gira japonesa. Se han convertido con su disco A La Piscina, en uno de los fenómenos revelación del pop nacional.

Un marasmo sonoro “hardcore”, unido a una atmósfera densa que, en otras circunstancias habría sido angustiosa, con una fuerte distorsión en unas guitarras constantes, unido a ritmos enérgicos, de esos que animan a moverse, muchos “reverbs” y melodías que, dentro de su aparente sencillez, se te quedan grabadas a la primera escucha. Todo ello transitado por las voces casi adolescentes de Gaia, Miriam y Laia.

Comparadas en ocasiones con las Vivian Girls (a las que, a mi juicio, superan holgadamente), sus cancioncillas, que aúnan desde aires de nana o villancico, pasando por canciones populares, infantiles o directamente “brit-pop” noventero, son la sensación “noise-pop” del momento.

Con unos instrumentos que les quedaban ligeramente grandes para su estatura (de hecho, el bajo era más grande que Miriam), prestados por los componentes de Los Lagos de Hinault tras un percance con su equipaje, dieron un simpático y entusiasta concierto para los, aún pocos, que habíamos empezado a llegar ya al festival, cubriendo el expediente con nota. Una delicia.

Ellos

Ellos (Matadero Madrid, 18-06-2011)

Y como los horarios estaban prodigiosamente encajados, como hechos por un campeón de Tetris, llegué perfectamente a tiempo para ver, por enésima vez, a Ellos.

En esta ocasión, Guille y Santi se hicieron acompañar por piano y cuarteto de cuerda para presentar su Cardiopatía Severa. Y, si bien no deja de resultar una propuesta original y arriesgada, aunque acorde al sonido del disco, podría haber dado mucho más fruto si las cuerdas hubiesen estado al volumen adecuado para acompañar los temas. Lamentablemente, la parte orquestal semi-inaudible llevó a un segundo plano su faceta más electrónica.

Ello no evitó que en su brevísimo concierto dejasen caer piezas clásicas como “Lo Dejas o lo Tomas”, u otras nuevas como “Lo Nuestro”. De todas formas, un concierto excesivamente breve y (sorpresa en Ellos) sin bises.

PS I Love You

PS I Love You (Matadero Madrid, 18-06-2011)

Tras tres (aburridas) canciones en Sam Amidon opté por trasladarme de nuevo al escenario ¡Madrid!, donde me llevé la primera sorpresa del festival. Los estadounidenses PS I Love You, que a pesar de levar por nombre el de una cursilada de novela y película (¡me temía lo peor!) resultaron ser un portento de virtuosismo a la guitarra y la batería. Ellos dos solos sonaban como si fuesen un ejército. ¡Increíble! La destreza de Paul Saulnier a la guitarra “bajó” muchos grados la temperatura de los presentes… ¡hasta dejarnos helados! Casi tanto como su inconfundible aspecto físico (parece sacado directamente de La Guerra de las Galaxias o de una película de Robert Rodríguez), de “heavy” revenido que se ha llevado su virtuosismo a otros lares.

Una curiosa propuesta de “post-rock” de tintes progresivos que lanzó su Meet Me At Munster Station a nuevos niveles, entre un marasmo de ruidismo melódico que hizo las delicias de un servidor. ¡Y eso que aún no sabía lo que me esperaba justo a continuación!

Lüger

Lüger (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Opté por prescindir de Anna Calvi (de lo que no pude prescindir es de su voz de ópera metalera, que llegaba a escucharse en la otra punta del Matadero), que actuaba en uno de los patios, en el escenario RTVE. Y, tras una larga conversación telefónica en busca de los ausentes, renorné al escenario que me había visto salir para encontrarme con, a mi juicio, lo mejor del festival: Lüger.

Ya comenté en un artículo anterior mi fascinación por el rock progresivo y la música industrial; y, en concreto, por el “krautrock”. No sé si aquella habrá tenido algo que ver para que estos madrileños, émulos de los mejores Can y Faust me hayan dejado conmocionado (a la salida del concierto intenté acercarme a comprar sus geniales Lüger y Concrete Light, pero el mercadillo ya había echado el cierre; así que toca descargarlos de su bandcamp).

Geniales las dobles percusiones, geniales las guitarras saturadas, geniales las melodías de teclado que se deslizan entre el conjunto, creando una atmósfera sicodélica y electrizante a la vez. De nuevo, lo asilvestrado a escena, con unas voces que recitaban surrealismo, acompañadas de la música con más cuerpo y empaque del festival. Sin duda, el conciertazo.

Toro y Moi

Toro y Moi (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Funky y disco, desefadado y bailongo, fue lo que no ofreció Chazwick Bundick (quizá no a la mejor hora posible), desde un escenario a medida de su música, pero mientras muchos de los presentes estaban cenando, en previsión de que nos les coincidiese con Pains Of Being Pure At Heart.

Como una mezcla entre Caribou (al que le han reservado el mismo escenario, pero a una hora mucho más lógica mañana), los Beach Boys y los Happy Mondays, el estadounidense ofreció un recital alegre, profesional, pero un tanto carente de alma. Y aquí, salen a flote mis prejuicios hacia grupos del corte de Caribou, Animal Collective (en directo) o todas esa corriente “disco-longue” que está empezando a surgir ahora.

Y es una pena (mis prejuicios, digo) porque el chaval no lo hacía nada mal y, por momentos, resultaba interesante. Habrá que darle otra oportunidad en el futuro.

The Pains Of Being Pure At Heart

The Pains of Being Pure at Heart (Foto: refugiodelpanda.blogspot.com)

Quizá la gran decepción de la jornada. Les faltó “chicha” por todas partes. A pesar de que su último trabajo de estudio logra cautivar, en directo les falta: a) ser más lanzados; b) ser más compactos y tener una mayor cohesión; c) sonar menos a Vampire Weekend, y d) dotar a sus temas de más cuerpo y entidad. Lo cierto es que quedaron todos desangelados e intercambiables. No había un amor por las canciones. Las soltaban para que se las apañasen solas, sin cuidarlas ni dotarlas de atractivo ninguno, tocando de forma puramente mecánica. ¡Eso sí que fue un dolor!

Wild Beasts

Wild Beast (Foto: Juan Luís Fajardo - Heineken Pro)

No sé si los que, para muchos, son más que dignos herederos de los Talking Heads (incluyendo semejanzas con la forma de cantar de David Byrne) estaban en el mejor lugar de los horarios. Ni siquiera, en el mejor de los ambientes posibles. Justo después de Pains Of Being Pure At Heart, y cuando la gente ya empezaba a impacientarse por Vetusta Morla. Aún así, los británicos ofrecieron un recital de clase y buen gusto, impecablemente interpretado.

A destacar, como no, los gorgoritos vocales de su cantante, ataviado de forma muy ochentena, en la línea de la sensación que transmitió su actuación. Así, Smother y Two Dancers, desfilaron, alternando el punto baladista con el punto más bailable, con esos punteos de guitarra y picoteo de teclado, unidos a percusiones muy dispersas y de aires tribales.

Un concierto sencillo pero consistente, sin duda muy perjudicado por estar entre los dos platos fuertes de la jornada.

Vetusta Morla

Vetusta Morla (Foto: Óscar del Pozo - abc.es)

¿Cómo describir la que se montó justo antes de la actuación de Vetusta Morla? ¿Empiezo por la colosal marea humana que se daba cita (y no dejaba de crecer) frente al escenario RTVE? ¿Por el curioso invento, una cámara montada sobre un particular minihelicóptero, que TVE empleó para los planos cenitales del público (y como segunda cabeza caliente), y que nos tuvo idiotizados a todos durante media hora con sus idas y venidas? ¿O por el tremendo y justificado (y, a la vez, injustificado) abucheo que se llevó la pobre Virginia Díaz cuando, con más de media hora de retraso, salió a presentar de nuevo a los vetustos y a explicar que el motivo del retraso que estaba exasperando al público era la desorbitada cantidad de gente en la puerta del recinto, intentando recoger su pulsera para entrar al festival (¡si es que no se puede esperar hasta el último momento!)?

Gracias a Dios, la sangre no llegó al río y la salida al escenario de Pucho y compañía calmó los soliviantados ánimos de los presentes. Y comenzó lo bueno: alternando Mapas y Un Día En El Mundo, los de Tres Cantos se levaron de calle a los presentes, aunque estuvieron muy lejos de sonar como en sus mejores momentos. Tampoco la pléyade de gente y un sonido que se quedó un poco corto para la ocasión contribuyeron a mejorarlo.

Aún así, y a lo largo de un concierto bastante más largo de lo que me habría esperado, cayeron uno tras otro casi todos los temas de ambos discos, sobresaliendo más los del primero que los de Mapas (aún les falta un poco de rodaje) y, por encima de todo, la espectacular voz de Pucho que, largos parlamentos concienciados al margen, de los que luego no sabía muy bien cómo salir, bordó su interpretación. Arengó al público para que se sumasen a las manifestaciones del 19J del día siguiente (a lo que el público respondió, a coro, con un sonoro “que no… que no… que no nos representan”, muy en la línea de la situación actual que vive el país), se movió de un lado a otro animando por doquier y logró que la despedida del “Saharabbey Road”, como siempre, se prolongase en un interminable y monumental “lalalala…” del público, que se resistió a aceptar que no iban a salir para los bises.

Crystal Fighters

Crystal Fighters (Foto: lacoleccionistadecanicas.wordpress.com)

Cerraron la noche los ¿franco-anglo-hispano-americano-dedóndecoñosonquenolosabenadie? Crystal Fighters que, con su inclasificable propuesta, a medio camino entre el “punk” (más por actitud que musicalmente hablando), el “folk”, el “indie pop”, el rock sinfónico, el folklore vasco (según dicen, pero yo ahí, lo más que veo, es una txalaparta; y mal tocada) y el rock duro más macarrilla, pusieron a bailar a los que aún les quedaban fuerzas (que no era mi caso) y dieron un concierto que, si no destacó por la ebriedad de su cantante y su descamisado guitarrista, no destacó por nada. Para mí, cansino y prescindible.

Y hasta aquí mi primera jornada en el Matadero. A ver si sobrevivo también al segundo día.

Nota aclaratoria:

Ya lo comentaba en “acerca de este blog”, pero me gustaría volver a mencionarlo aquí: este es un blog personal. Reseño los conciertos a los que acudo a título privado (aunque, en algún momento, me planteé enlazar también los que cubría a título periodístico). De ahí que la mayoría de las fotografías utilizadas procedan de otros autores y blogs. Ello se debe a dos motivos: A) al acudir a título particular, y no acreditado, no llevo más cámara de fotos que la del móvil; de ahí que la calidad de mis fotos (que además, como salta a la vista, no retoco) sea penosa. Por ello, utilizo mis fotografías únicamente en defecto de fotografías mejores del mismo evento (o si, directamente, no encuentro nada) y a mero título ilustrativo. B) intento que las fotografías tengan la mayor calidad posible, lo que, al margen de limitaciones técnicas, excluye las mías por falta de talento. Como ya dije, acredito al autor y la fuente de las imágenes siempre que me es posible identificarlo. Si alguno de ellos no está reconocido, o no está conforme con su utilización en el blog, ruego que me lo comunique a través de la dirección de contacto. Gracias por vuestra comprensión.

Pie de foto (y de artículo)

Edición revisada el 10-09-2011

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