21J – Día de la Música 2011 (Parte II)

Festival celebrado el sábado 18 y el domingo 19 de junio en el Matadero Madrid, y el martes 21 de junio en el Teatro Circo Price de Madrid.

Día de la Música 2011 (Madrid)

Domingo 19

Con un cierto buen sabor de boca, fruto de promediar el resultado de las actuaciones del día anterior, me planté nuevamente en el Matadero, esperando que la cosa, como mínimo, igualase la del sábado.

Y precisamente para igualarlo, volví a llegar por la tarde, por lo que, lamentablemente, no podré comentar los conciertos de la mañana.

Pony Bravo

Pony Bravo

Es más: llegué por los pelos a ver a Pony Bravo a un abarrotadísimo escenario UFI. Los andaluces, con su genial fusión de rock progresivo, “psicodelia”, “funky”, flamenco, “bossa nova” y “dub”, de aires tarantinianos y letras surrealistas, logró convencer sobremanera a los presentes, que respondieron con una sonadísima ovación (que, gracias a lo saturado de la sala, tampoco pudo propagarse excesivamente por el aire). Quizá, a estas alturas de la liga, habría sido conveniente darles un escenario en el patio, pero el calor de las cuatro de la tarde tampoco animaba precisamente a ello.

Su directo, contundente: temas con más cuerpo que en los discos, en los que se nota una madurez interpretativa, donde quizá se echan en falta algunos matices musicales, pero que, en líneas generales, sobresalió por encima de la media. Para repetir.

Dum Dum Girls

Dum Dum Girls (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Quizá uno de los mayores fiascos del festival. A lo largo de su brevísimo concierto, las norteamericanas demostraron no distanciarse, más allá de sus vestidos góticos a lo Elvira, del aluvión de grupos femeninos de la misma correa que están surgiendo en los últimos años.

Dieron un concierto impersonal y sin brillo, donde la calidad del sonido tampoco acompañó y donde, más allá de los movimientos a lo Siouxsie Sioux de la cantante, nada mereció la pena. Son monas, son góticas, pero no convencen.

Lykke Li

Lykke Li (Foto: Toni Delong - slithersmusiczine.com)

Estuve escuchando durante un rato a los curiosos Scala & Kolacny Brothers, antes de pasarme por el concierto de la sueca Lykke Li. Lejos de quedarse en un remiendo, de voz más suave y con menos aristas, de Fever Ray (lo que no impidió que se marcase una desafiante versión de The Knife), la amiga Li, enfundada en un espectacular vestido de gasa y transparencias, con el que jugó durante toda su actuación, desgranó los temas de sus dos álbumes, en particular de Wounded Rhymes, acompañada de un aura de ensoñación, de esas que tan bien dominan las cantantes escandinavas de “indietrónica”.

Nos dejó su voz angelical y juguetona, su sensual físico y un recital de temas melosos que, sin alcanzar las cotas emocionales de otras artistas nórdicas, no desmerece para nada. Una cuidada instrumentación enmarcó una propuesta que quizá, de tener tintes algo más inquietantes, resultaría aún más interesante.

Ron Sexsmith

Ron Sexsmith (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Me aburrí como una mona en el concierto de Ron Sexsmith (dos en el teatrillo del escenario Rockdelux, dos coñazos de los que me terminé marchando), al que había ido por compromiso: mis acompañantes querían verlo y yo no tenía ningún concierto que me interesase en perspectiva. Al cabo de un cuarto de hora, ellos y yo emigrábamos en busca de tierras más fértiles. Definitivamente, el “folk-pop” anglosajón no es lo mío.

Russian Red

Russian Red (Matadero Madrid, 18-09-2011)

¡Ay, Lourditas! ¡Que te están poniendo a caldo por todo! La próxima vez que te pregunten tus preferencias políticas: ¡chitón! Así no se lía. O di que eres de centro, como dicen todos.

Yo pienso que, más que una polémica real, se trata de una chuminada en un mundo, el del pop nacional, que se aburre un poco de tanta insustancialidad (y unos medios de comunicación deseosos de echar aún más leña al fuego). Lo lamentable es que esto vaya a enturbiar la presentación del que es uno de los mejores discos de los últimos meses. Si bien, la primera vez que escuché Fuerteventura, me pareció algo más flojo que I Love Your Glasses, a la segunda escucha ya lo apreciaba como lo que era: una obra de entidad, con una calidad y una calidez notables, que suponía un camino por unos derroteros totalmente distintos a los de su primer trabajo (y también a los “nuevos” temas que tocó en su concierto del Teatro Calderón, justo antes de retirarse al estudio, y que pensé que constituirían, si no el grueso, sí buena parte de su nuevo trabajo). A la tercera escucha, ya me parecía superior a I Love Your Glasses. Claro está, cada uno jugando en su propia liga.

Russian Red (Foto: feiticeira.org)

Esta tarde (porque aún queda bastante para que anochezca), enfundada en un vestido mucho más discreto que el que vistió en este mismo lugar hace dos años, una Lourdes resplandeciente, acompañada de una muy trajeada banda de acompañamiento (incluyendo a sus sempiternos Manuel Cabezalí y Charlie Bautista) alternó sus dos trabajos y alguna que otra cosilla… para el público de las primeras filas. Porque un sonido que no logró llenar (¡ni se acercó, vamos!) la totalidad del escenario, dejó a los que estábamos hacia la mitad de atrás a dos velas. Y eso, a pesar de intentar hacerme sitio en los primeros lugares (algo que, a mis acompañantes, no especialmente fans de Lourdes, no terminó de hacerles gracia). El resultado: oía los temas de lejos, podía identificarlos, pero no era capaz de meterme en ellos. Una faena.

Glasvegas

Glasvegas (Foto: thelostdreamer.wordpress.com)

Saludados en su momento como una especie de nuevos Franz Ferdinand por su ascendencia escocesa, yo creo que, por lo que de verdad gustan Glasvegas es por esos ramalazos “smithianos” (es más: hasta la pose de James Allan se parece cada vez más a la de Morrisey) o ese sonido a lo James. Pero, si bien su último trabajo no ha venido a confirmar lo que presagiaba el primero, su directo parece decantarse más por la línea de este último que por la de aquel.

Bastante sosos y con unos temas a los que les faltaba cuerpo y energía, con un pobre registro vocal (que, en este grupo, es un cincuenta por ciento), los chavales se encontraron cerrando el festival sin fuerza y sin ganas. Lo mejor: que hasta cierto punto, dejasen de lado en el “setlist” su segundo trabajo. Lo peor: todo lo demás.

Caribou

Caribou (Foto: Heineken Pro)

Ya escribí arriba el poco interés que me suscitan propuestas como Caribou. Y, encima, esta noche está soso “de cojones”. Parece que se hubiesen tomado (él y su música) un tranquilizante antes de salir. Muy descafeinado para la última hora de la noche, el espectáculo no lo salvaron ni los desangelados juegos de luces. Una retirada masiva de público me animaba a irme, aunque resistí a ver si la cosa mejoraba, lo que, desgraciadamente, no fue el caso. Mereció la pena “Odessa” y ya. Parecía que te estuviese animando a irte a casa.

Valoración global de ambas jornadas: un primer día, sin duda la estrella del festival, en el que se volcaron los grandes nombres y las mejores propuestas. No es de extrañar, pues (y no se debió, contrariamente a lo que se pudiera pensar, a la presencia de Vetusta Morla) que se agotaran tanto los abonos, como las entradas de día para el sábado. Y un segundo día mucho más “light”, en el que, teniendo en cuenta los problemas (limitaciones) de sonido del concierto de Russian Red, el mejor concierto fue, sin duda, el de Pony Bravo.

Por lo demás, como hice al principio, saludar el retorno al Matadero del festival. Lamentar que se haya mantenido la costumbre del año pasado de cobrar por la entrada (aunque se trate de precios muy contenidos para este tipo de eventos) y comentar en un artículo posterior “La Película del Día de la Música H.”

Día de la Música 2011 (Matadero Madrid)

Nota aclaratoria:

Ya lo comentaba en “acerca de este blog”, pero me gustaría volver a mencionarlo aquí: este es un blog personal. Reseño los conciertos a los que acudo a título privado (aunque, en algún momento, me planteé enlazar también los que cubría a título periodístico). De ahí que la mayoría de las fotografías utilizadas procedan de otros autores y blogs. Ello se debe a dos motivos: A) al acudir a título particular, y no acreditado, no llevo más cámara de fotos que la del móvil; de ahí que la calidad de mis fotos (que además, como salta a la vista, no retoco) sea penosa. Por ello, utilizo mis fotografías únicamente en defecto de fotografías mejores del mismo evento (o si, directamente, no encuentro nada) y a mero título ilustrativo. B) intento que las fotografías tengan la mayor calidad posible, lo que, al margen de limitaciones técnicas, excluye las mías por falta de talento. Como ya dije, acredito al autor y la fuente de las imágenes siempre que me es posible identificarlo. Si alguno de ellos no está reconocido, o no está conforme con su utilización en el blog, ruego que me lo comunique a través de la dirección de contacto. Gracias por vuestra comprensión.

La Película del Día de la Música

Edición revisada el 10-09-2011

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