Primavera Sound 2011 (Parte II)

Festival celebrado en el Parc del Forum y el Pueblo Español de Barcelona, del 25 al 29 de mayo de 2011.

Primavera Sound

Viernes 27

Por cuestiones que no vienen al caso, no llegué a tiempo para ver a Allfits, lo cual me cabrea enormemente. Aunque más tarde coincidiese con Paula en el puesto de Gran Derby Records, mientras hablaba con Pepo y Nacho. Es quizá uno de los dos conciertos del festival que más lamento haberme perdido. Y, habida cuenta de que, por problemas de agenda, tampoco voy a poder ir a verles al FIB, pues todavía más.

Lamento también (iba a ponerlo al final del artículo, como en el de ayer, pero ya que he empezado con ello…) haberme perdido a las encantadoras Aias (de nuevo, reponedor Día de la Música en el Matadero), a Ainara LeGardon (en ambos casos por lo mismo que Allfits), a Javiera Mena, Del Rey y Simian Mobile Disco (porque se solapaban) y a James Blake (no me pregunten por qué).

No lamento, por el contrario, haberme perdido a Deerhunter (a los que estuve viendo hace un par de semanas en La Riviera, donde me aburrí hasta lo indecible), a quienes, dicho sea de paso, pasé de dedicar la entrada que habría correspondido a su concierto, por puro desinterés. Ahora sí que me cabrea no haber ido a ver en su lugar a Edredón y El Columpio Asesino.

The National

Matt Berninger, de The National (Fotografía: Toni Rosado)

Pero todos los males que me ocasionó el retraso se curaron con el primer concierto de la noche: los descomunales The National.

Que Barack Obama haya admitido públicamente que son su grupo favorito no sé si les enaltece o les periclita ya, pá ahora y pá siempre. Yo, sin llegar a esos extremos (para mí la cosa oscilaría entre Radiohead, New Order y Pink Floyd), secundo la moción: ¡son grandes, grandes!

Para los que les han descubierto a raíz de High Violet, decir que estas dos parejas de gemelos de Ohio y ese simpático crooner borrachín de cantante facturan uno de los más impagables post-rocks (¡y mira que siempre juré que no usaría esa etiqueta!) de los últimos años. Sentidos hasta lo depresivo, en directo son sobrios, pero altamente eficaces. Bueno. Quizá sobrios no sea precisamente la palabra más adecuada. Porque donde la mayoría de los artistas actúan tomándose una cerveza, Matt Berninger lo hace tomándose una botella de un vino de la región por donde giran. Y, mediado el concierto, tiene tal cogorza que ya no sabe donde está. Y, aún así, canta prodigiosamente bien; incluso con una melopea de cuidado y bocabajo, con medio cuerpo zambullido entre el público. ¡Ver para creer!

Con un repertorio centrado en sus tres últimos discos, se salieron, dejándonos a todos con el corazón en un puño. El listón estaba muy alto y era difícil de superar…

Belle & Sebastian

Stuart Murdoch, de Belle & Sebastian

…Y, lamentablemente, Stuart Murdoch y sus chicos no lo consiguieron. La verdad, nunca había visto a Belle & Sebastian tan anodinos. A ver: no digo que lleguen a los extremos de su concierto de julio de 2006, donde perpetraron una gamberrada ultracarismática, perfectamente estructurada, que habría de quedar para el recuerdo. Pero tampoco que fuesen tan grises y tan poquita cosa como esta noche. Quizá, el concierto que más me defraudó del festival. ¡Ellos, que suelen ser la alegría de la huerta!

Explosions In The Sky

Explosions In The Sky (Parc del Forum, 27-05-2011)

Otro de los grupos a los que les tenía ganas. Y ello, a pesar de los prejuicios de muchos, que los consideran un vulgar remiendo de Sigur Rós y Mogwai. Los tejanos, sin llegar a los niveles de “sublimación y éxtasis emocional” (¡ahí es ná!) de los primeros, ni a las apoteosis sonoras de los segundos (cuando tiene un buen día, claro), destilan buen gusto y mucho talento a las cuerdas, en unas composiciones que salieron del cine y retornan ocasionalmente a él. Forjados a medio camino entre el “ambient” y el rock sinfónico, deudores de unos Tangerine Dream tanto como de The Durutti Column, su música tira más de la correa de los escoceses: depende del día que les pilles. Hoy, regulera. Cuando van de “emos” mejor que cuando se ponen “apocalípticos”. Pero solventes.

Para el recuerdo, la frase, en un precario castellano (¡para ser de Texas, ya les vale!), refiriéndose a los incidentes en Plaza de Cataluña (los Mossos que cargaron brutal e injustificadamente contra los concentrados, ocasionando numerosos heridos… justo un par de minutos después de que yo hubiese salido de la plaza para ir a recoger a unas amigas) y en apoyo a las concentraciones que están teniendo lugar en toda España.

Pulp

Jarvis Cocker, de Pulp

No soy yo de los que idolatran a Jarvis Cocker. Debo ser el único de los 70.000 presentes que no lo hace. Este es, para muchos, el concierto del festival. La reunificación de Pulp por todo lo grande. Pero a mí me deja un tanto frío. Y más aún tras el concierto. Sí: las letras están curradas y tal. Pero creo que les falta chicha. Salvo en su memorable “Common People” (¡Dios! ¡casi parecía que aquello se fuese a venir abajo!), precedida de una sensata declaración de Jarvis a favor de los acampados (“no pretendo saber lo que está pasando estos días en España…”), el resto del concierto se desenvolvió como un rutinario y anodino repaso de sus éxitos, como decimos en mi pueblo, “sin fuste”.

Battles

Battles, con Matías Aguayo (Fotografía: nottooamused)

¡Ah, amigo! ¡Esto es otra cosa! Aproveché la pausa entre conciertos para dar una vuelta, comer algo y acercarme a la caseta de Foehn Records, para comprar la camiseta de Blacanova que no había tenido tiempo de comprar en su concierto de la Nasti. Y hablando de todo un poco con el chaval a cargo del puesto (Matías Bosch, periodista de Go Mag), resultó que había leído la genial entrevista que les hizo a Battles con motivo del lanzamiento de su segundo disco, comentando su colaboración con Kazu Makino, cantante de Blonde Redhead. Así que, entre coña y coña, cerró el puestecillo y nos fuimos a ver a Battles (¡como Dios manda!) con la duda de cómo resolverían en directo la marcha de su cantante. Y la sorpresa que nos llevamos ambos fue mayúscula: en un dechado de originalidad, los cantantes aparecían proyectados en varias pantallas simultáneamente, mientras el grupo tocaba en directo las geniales composiciones de Gloss Drop y de Mirrored. Por algún motivo, me acordé del impresionante concierto de Squarepusher que presencié en este mismo escenario dos años antes. Quizá sea porque, como entonces, el batería pareciese tener cuatro brazos y el bajo demostrase un virtuosismo fuera de lo común.

Un alarde de omnipresentes percusiones y guitarras dispersas, unido a las voces de Gary Numan, Matías Aguayo o Kazu Makino, interpretando letras que beben del dadaísmo, en un maremagno sonoro que constituyó, probablemente, el punto álgido de la noche. Vanguardia musical… para las decenas de miles de personas que allí estábamos.

Terminó la noche con una fugaz visita al escenario Llevant para escuchar a Carte Blanche, que no duró más de media hora. Y, tras una jornada extenuante, de vuelta a casita, que mañana tocaba más.

(Foto: Las Reseñas de la Nonna)

Edición revisada el 10-09-2011

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Primavera Sound 2011 (Parte I)

Festival celebrado en el Parc del Forum y el Pueblo Español de Barcelona, del 25 al 29 de mayo de 2011.

Primavera Sound (Barcelona)

¡Mucho que contar, mucho que contar…! Y, como no quiero enrollarme, lo haré telegráficamente. Reseñas cortitas, para variar; que son muchos conciertos. Antes de nada mencionar, eso sí, de un lado, el extraordinario crecimiento (y consiguiente masificación) del festival. Nada que ver con ediciones anteriores en las que, al menos, se podía respirar. En este había tal cantidad de gente que tenías suerte si en algún concierto podías estar a menos de treinta metros del escenario. El número de escenarios ha pasado de cinco a ocho, haciendo inabarcable el programa. Para asistir a cada concierto, tenía que sacrificar al menos otros dos que me interesaban. Y las jornadas resultaban extenuantes.

De otro, los fallos en la organización. Sobre todo, el caos de las tarjetas. La organización, muy moderna ella (o desconfiada con los trabajadores, según se quiera ver) sustituyó en esta edición los tradicionales vales de bebida por un sistema prepago asociado a las tarjetas de acceso al recinto. Y yo no recuerdo que el sistema funcionase ni un minuto en todo el tiempo que estuve allí. El primer día, nada más entrar, fui a pedir una cerveza a la barra, me dijeron que el sistema se había caído… y ya no volvió a levantarse. Lo cual ocasionó un curioso efecto: algunos días era posible observar a decenas de chavales recorriendo las cales del Maresme a altas horas de la madrugada, buscando un cajero automático que tuviese todavía efectivo. Y es que hay conciertos que es difícil aguantar sin una birra. Gracias a Dios, no fue el caso en la mayoría.

Y, por último, la exagerada lejanía del escenario Llevant con respecto al resto, que obligaba a interminables peregrinaciones (nunca de menos de un cuarto de hora) para llegar a algunos conciertos de los cabezas de cartel y que hizo que más de uno desistiese de acercarse por allí para los últimos conciertos de la noche.

Ahora, al grano:

Jueves 26 – Parc del Fòrum

P.I.L. (Public Image Ltd.)

P.I.L. (Parc del Fòrum, 26-05-2011)

Al grupo de John Lydon le tenía yo ganas. Soy consciente de que a muchos de los que allí estaban les interesaba más ver al Johnny Rotten de los Sex Pistols que el grupo que iban a escuchar. Probablemente nunca hubiesen escuchado nada (o lo hubiesen hecho, pero sin saber de quien se trataba). A mí, sin embargo, P.i.L. me fascinaron desde el momento que una amiga me copió un disco de ellos hace años. No podía creer que el cerebro detrás de aquel proyecto, que a veces sonaba a The Cure, a veces a Talking Heads, a veces a New Order, a veces a Sisters of Mercy, fuese el mismo mamarracho que cantaba en los Sex Pistols. Porque, aunque me gustasen los Sex Pistols, hay que reconocer que Lydon, en aquella época, era un “freak” y un pirado; y tampoco tengo demasiado claro que haya dejado de serlo. Yo siempre pensé que el que tenía talento de los Pistols era Glenn Matlock, pero en fin… Había escuchado a Lydon cantar en el Leftism de Leftfield, pero pensé que era uno de esos guiños tan habituales de los grupos de “breakbeat” a los grupos “punk” de los 70. Pero me equivocava.

¡Joder! ¡La primera reseña y ya me estoy enrollando! ¡Mal vamos! Lo dicho: me encantan P.i.L. Me fastidió que Lydon hubiese aparcado el grupo en los noventa para retomar, junto a Paul Cook y Steve Jones, los Pistols (grupo mucho más célebre, pero de infinita menor calidad). Siguiendo la tónica dominante este año en el festival, este es uno de esos conciertos de “recuperación de mitos”; algo así como una retrospectiva de grandes éxitos. Y P.i.L. no defraudaron: “This is what you want, this what you get”, “The Flowers of Romance”, “(This is not a) Love Song”, “Rise”… Se echaron en falta, para mí, temas como “Warrior” (¡habría que haber visto qué hacía ese prodigio de guitarrista que llevaban con ese tema!), “Radio 4” o “The Order of Death” (que quizá no pegaban con el resto del repertorio).

Un John Lydon un tanto ajado, pero en buenas condiciones, y extraordinariamente más sobrio y comedido de lo que esperaba, ofreció una actuación que, si bien no fue memorable, cumplió con creces mis expectativas. Un notable alto. Y todo ello a pesar de obviar la parte más electrónica de su repertorio, y tirar por una vertiente algo más “punkarra” y “rockera” en los temas que interpretó.

Grinderman

Nick Cave (Fotografía de Dani Cantó)

Soy fan de Nick Cave desde hace años, pero si Grinderman no terminaba de convencerme como propuesta (unos “Mini Seeds” más roquerillos y sucios, pero un tanto “cascaetes”) este concierto me dejó claro por qué. Tedioso y aburrido, un Nick Cave que intentaba llevar su sempiterna seriedad al lado de la mala leche, desatinó al intentar pasar por Iggy Pop ante un público que, a pesar de su devoción por el australiano, huyó de la extraordinaria masificación en el escenario San Miguel mediado el concierto. Y no sería porque Cave no se entregase hasta la extenuación: corrió de un lado a otro del escenario, se zambulló entre el público, se retorció… Pero no hubo manera: aquello no lo salvaba nadie.

Habría estado bien que se marcase algún tema de los Bad Seeds. Y habría estado aún mejor que, aprovechando la presencia en el festival de Blixa Bargeld (con Einstürzende Neubauten) y de Mick Harvey (acompañando a PJ), se hubiesen marcado un tema como en los viejos tiempos. Pero no pudo ser. El resultado: un directo discreto, bastante descafeinado, para amantes poco picajosos del “hombre trituradora”.

Interpol

Interpol (Fotografía de Nottooamused)

Lo primero que me dejó impresionado de Interpol no pertenece, necesariamente, al ámbito musical. Fue el prodigioso dominio del castellano de Paul Banks, que nos dejó atónitos: hablaba como si fuese de aquí de toda la vida. Porque sabías quién era, que si no, pensarías que te habías equivocado de concierto.

Sobrios pero entregados y eficientes, los neoyorquinos ofrecieron un repertorio de éxitos interpretados con maestría, pero donde se echó en falta un poco de alma. Cumplieron sobradamente, presentando un sonido perfecto (¡ese bajo retumbate!) y triunfaron. Pero un poco más de “vidilla” no les vendría mal en directo.

The Flaming Lips

The Flaming Lips (Parc del Fòrum, 26-05-2011)

El broche de la noche. ¡El concierto! Estos sí que se salieron. Uno, que ya ha asistido a más de una actuación de los de Oklahoma, y sabe que son espectaculares e impredecibles, se quedó de nuevo anodado por el espectáculo (musical, teatral, audiovisual) que ofrecieron. Describir la marabunta que se da cita sobre el escenario durante sus actuaciones (y que no deja de crecer hasta que no cabe más gente ahí arriba), las extravagantes ideas de su puesta en escena (desde aparecer del interior de una película que se proyectaba sobre el fondo del escenario, hasta pasearse Wayne Coyne sobre el público, metido en una esfera de plástico, pasando por la sempiterna cámara en su micrófono y la abultadísima figuración con disfraces temáticos, las linternas, los bastones…) y su carisma desbordante te zambulle en la psicodelia más alocada y extravagante.

Esta vez no ocurrió como en el segundo Summercase, donde me cabreó enormemente que el público se marchase sin reclamarles unos bises, para ir a ver a los plastas de Arcade Fire, cuyo concierto acababa de empezar en el escenario de al lado (concierto, todo hay que decirlo, me pareció que estaba a años luz de los norteamericanos; a años luz por detrás, se entiende). Aquí ni Cristo se movía del sitio. ¡Como para perderse algo! Repasaron todos sus éxitos y se resistieron (mucho) a marcharse (tenían toda la noche para ellos y a un público enfervorizado).

El Guincho

El Guincho (Parc del Fòrum, 26-05-2011)

Como epílogo a esta primera jornada en el Forum del festival, Pablo Díaz-Reixa, El Guincho, nos ofreció un concierto que ni siquiera sabría si calificar como tal. Tres temas (entre ellos, como no, la omnipresente “Bombay”) con los que Pablo, desde luego, se ganó las judías. Tardamos más en llegar al lejanísimo escenario Llevant que el tiempo que estuvimos luego allí. Que una “miniactuación” así figure como reclamo en un festival es indignante. Para el recuerdo, el curioso (y un tanto desangelado y prescindible) espectáculo de chicas jugando al rollo bollo, batalla de almohadas incluida, que dejó el escenario cubierto de plumas. Todo ello mientras un Guincho que lleva cada día más lejos su (consciente) referencia al rollo latino setentero, actuaba, polo blanco de Lacoste incluido, más para cubrir expediente y pasar luego por caja que demostrando algún interés por los que allí estaban.

Conclusión: una primera jornada que hacía presagiar un festival memorable. No en vano, las decenas de miles de personas que allí estábamos no teníamos ninguna duda en considerarlo el gran festival del año.

Lamenté perderme a Triángulo de Amor Bizarro. Pero ya les he visto tantas veces este curso (que, de hecho, empecé entrevistándolos) que, por una o dos veces que me los pierda… Sentí también perderme a Lüger, algo de lo que espero resarcirme el Día de la Música. Y sentí perderme a The Fresh & Onlys; recomendación que me hizo Gari, de Ornamento y Delito, la semana antes de venir, y que son uno de esos grupos que, sin ser cabeza de cartel, darán mucho que hablar próximamente.

No sentí, por ejemplo, perderme a Caribou (a quien sí veré también el Día de la Música, aunque sólo sea para hacer tiempo), que me parece que está extraordinariamente sobrevalorado. Es como unos Animal Collective en versión descafeinada. En fin…

La Fotovoltaica

Edición revisada el 10-09-2011

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Tachenko – Ornamento y Delito – Litoral – Cartas desde Moscú

Concierto celebrado en la sala Rock Kitchen de Madrid, el jueves 19 de mayo de 2011.

Limbo Starr

Si tenías interés por leer acerca de Litoral y Cartas sobre Moscú, te recomiendo que no sigas leyendo este artículo. La razón es bien sencilla: por motivos que no vienen al caso, no pude llegar al concierto hasta pasadas las 22h, con lo que no pude ver ninguna de sus actuaciones. Si tienes un interés desmedido por Litoral; bueno… o no desmedido, pero sí acuciante, y no puedes pasar sin saber de ellos, puedes leer la crítica que escribí sobre su concierto junto a Mishima en la sala Sol. La verdad es que es un grupo que merece la pena. Si no hiciesen folk-pop y cantasen en catalán, incluso habría quien hablaría ya de supergrupo. Sobre la historia de ese “13 Rue del Percebe” de Embajadores que albergaba a medio “indie” madrileño se podría (y se debería) escribir un artículo entero. Pero no seré yo. Al menos hoy. A los muchachos de Cartas desde Moscú lamento no hacerles más promoción. Me hubiera gustado, pero otros compromisos me retenían.

Litoral

Situémonos: a pesar de pertenecer al ciclo de conciertos organizados por Intromúsica en la madrileña Rock Kitchen, ésta es también la fiesta de aniversario (el décimo, para más señas) de una discográfica que ha sabido hacerse con uno de los catálogos más impresionantes del panorama musical nacional, sin dejar de ser un pequeño negocio familiar. Limbo Starr, que fundaran años atrás David López y Fernando Alfaro, se ha convertido de un tiempo a esta parte en la envidia de muchos sellos independientes de nuestro país, albergando bajo su paraguas a gentes del calado de Abraham Boba, Nacho Vegas, Cuchillo, Remate, Litoral, Tachenko… Por si no me caían ya particularmente bien por promocionar semejante acervo cultural, entrada gratuita y un par de discos de regalo a la entrada. ¡Así, por la cara! Ya si, encima, me hubiesen invitado a una copa, apaga y vámonos. Como ya había estado hablando con Carmen (50% del negocio, junto a David) en el concierto de Abraham Boba, no necesitaba repetirle las excelencias de los grupos con que trabajan (¡como si no lo supieran!). Pero, aún así, no pude resistirme. ¿Qué han hecho para conseguir a toda esta gente?

Ornamento y Delito (Foto: José Hinojosa, go-mag.com)

Llegué a la sala justo cuando los vizcaíno-madrileños Ornamento y Delito se disponían a poner en contexto la situación actual del país. ¡Y de qué manera! Uno de los grupos más controvertidos (y que más me han impresionado) de los últimos años (se les ha llegado a calificar de “juguete de la crítica”); pero de esos que levantan verdaderas pasiones enfrentadas, desbrozó sobre el escenario su genial Rompecabezas de Moda y Perfección Moral y sus, para mí aún mejores, LPs autoeditados: Relicario, O+D y Putas y Cocheros. Y eso es sólo parte de una obra tan ingente que resulta casi inabarcable. Así que, aprovecho para recomendar el “bandcamp” de Gari Gamarra (a.k.a. GG Quintanilla), en que se puede encontrar, desde ambient y tecnopop, hasta canción protesta tocada con casiotone. Una forma de aproximarse a lo que, hasta 2007, se llamó GG Quintanilla y El Telón de Acero.

De Ornamento te puedes esperar cualquier cosa. Su propuesta ha sabido aunar el rock de tintes sombríos con lo más áspero del rock español de los años ochenta. A medio camino entre Bauhaus y Polanski y el Ardor (¡ahí es ná!), es fácil deducir que resultan eclécticos y arriesgados. Y es que, cuando te plantas en el panorama musical con una desternillante canción sobre un terrorista enamorado, y te dedicas a poner en su sitio, uno a uno, a políticos y empresarios, medios de comunicación, familias, modernos y gafapastas… en definitiva, a todo quisque que aparezca por allí, no vas con la intención de hacer amigos. Y, sin embargo, y a pesar de esa apariencia “chusca” y “malrollera”, y la mala baba que exudan todas y cada una de sus canciones, logran una asombrosa comunión (no carlista) con su público. ¡Chapó!

Ornamento y Delito (Rock Kitchen, 19-05-2011)

Con un sonido notable, oscuro, hipnótico y claustrofóbico, a pesar de que la distorsión tapase en ocasiones la particularísima voz de Gari (si con esa voz no se llega a meter a cantante, es para correrle a boinazos), lanzaron al público dardos como la paranoide “La Policía”, la militante “Llega Octubre”, la sociológica “Extrarradio”, la angustiosa y superlativa “Drama en España” (que, a pesar de no incluirse en Rompecabezas…, está destinada, por mor, entre otras cosas, de esa genial melodía de teclado, a convertirse en un tema de culto) y la crítica, y hoy, tras el 15-M, y en palabras del propio Gari, dotada de un significado diametralmente opuesto, “Madrid”.

Me refería antes a ese aire de “chungos” que les caracteriza, pero nada más lejos de la realidad: simpáticos a rabiar, fue un placer hablar con Gari y Rober tras el concierto, tomando unas cervezas, y comentando, entre otras cosas, sus impagables trabajos, musicales y audiovisuales, y el verdadero origen del nombre del grupo.

Tachenko

Cerraron la noche los mañícos Tachenko que, encabezados por el campechano y entrañable Sergio Vinadé, una de esas figuras que podrían hablar largo y tendido sobre la evolución de la música independiente en nuestro país, también volcado últimamente en las iniciativas del 15-M, (aunque ello le haya deparado algún que otro percance), tocaron como si se hubiesen dejado caer por allí de casualidad: desenfadados, con un desparpajo memorable, que invitaba al “colegueo”, abrieron fuego con la pegadiza “Compañeros del Metal” (tema que abre su último largo, Os Reís Porque Sois Jóvenes, precisamente uno de los discos regalados a la entrada).

Tachenko (Rock Kitchen, 19-05-2011)

Alternándose a las voces, Sergio y Sebas desglosaron los trabajos de su último EP, pidiendo disculpas previamente por interpretar temas nuevos para el público. Retornaron por fueros conocidos con “Tírame a un Volcán”, “Afganistán” o “El Tiempo en los Urales”, que vienen a corroborar, una vez más, la asombrosa facilidad que tienen estos muchachos para componer “hits” de esos que, tras una escucha, es imposible sacarse de la cabeza.

Un aniversario, este de Limbo Starr que, a pesar de desearles una vida larga y aún más próspera, ya podría repetirse todos los años. Si es con un nivel como éste, el año que viene hasta soy yo el que se presenta con un regalo. Como el que nos han hecho ellos.

Documental sobre Limbo Starr (Dir. Diego Olmo)

Edición revisada el 10-09-2011

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Abraham Boba – El Gel de Onán

Concierto celebrado en la Sala El Sol de Madrid, el jueves 12 de mayo de 2011.

Abraham Boba

Definitivamente, Abraham Boba (pseudónimo bajo el cual el vigués David Cobas factura una impecables canciones que están dando cada vez más que hablar) se ha convertido en el cronista oficial de mi vida. Ya se proclamó tal con su segundo disco, el superlativo La Educación, con el que dejó claro que era mucho más que ese tipo con gafas de pasta y el pelo “pa’rriba” que acompañaba al piano a Nacho Vegas y Julio de la Rosa (por otro lado, presentes ambos entre el público). Pero es que, con su tercer trabajo, el ubérrimo Los Días Desierto, nos ha dejado a todos con la boca abierta (y me viene a la mente una frase de la película 500 Días Juntos: “por lo general me llenas de orgullo y felicidad: ¡pero hoy te has salido!”), superando holgadamente a los antes mencionados (como si de una competición se tratase) en profundidad y perspicacia; unidas a un portento melódico, que añade una inusitada emoción a unas letras certeras, de las que dan donde duele, pero con la sensibilidad que lleva a apreciarlas más allá del “¡jé, qué gracia: pues lleva razón!”.

El Gel de Onán (Sala El Sol, 12-05-2011)

Precedido de El Gel de Onán, proyecto personal del músico Sergio Pueyo, que lleva por bandera unas letras intensas, interpretadas con maestría y esa voz rasgada tan característica, oscilando entre el “indie” patrio “lo-fi” y el “brit-pop” de finales de los noventa, se presentó en escena acompañado del guitarrista Gorka Molero. Pero, quizá, se echó en falta una orquestación más compleja (sobre todo unas percusiones) para plasmar ese sonido melancólico y elaborado que le caracteriza. Lo cierto es que su actuación, salvando momentos como la notable “Muerte Súbita”, resultó un tanto anodina, no tanto por falta de habilidad como por escasez de “instrumentación”. Lo que no desmerece a un artista que, aún jugando todavía en los puestos medios de la tabla, empieza a codearse ya con los grandes.

Abraham Boba (Sala El Sol, 12-05-2011)

Lo de Abraham Boba ya es otra historia. De hecho, viendo la disposición sobre el escenario de su compleja “instrumentación” (ya que estamos con el término, sigo empleándolo), me coloqué estratégicamente en previsión de que, una vez se sentase al piano, no se pasase todo el concierto dándome la espalda. Quizá con una pose excesivamente seria, que desluce un poco sus actuaciones en directo (y ahora se ha moderado, porque antes se le podía tachar directamente de altivo y huraño; de hecho, grabada se me ha quedado la mirada de odio que le lanzó a una pareja a mi lado que no paraba de hablar), Boba centró su recital en sus dos últimos trabajos, a partes iguales. Momentos brillantes como “Podría Haber Sido Peor”, “La Educación”, “Juan y la Defensa” o “Cosas que Duelen”, nos dejaron a un Boba refinado y emotivo a la vez, pero quizá un tanto falto de alma. Letras que transitan el humor y melancolía con portentosa habilidad, en una visión sarcástica, pero decididamente triste del mundo. Dardos certeros que, no solo dan en la diana, sino que además se clavan a gran profundidad.

Abraham Boba (Sala El Sol, 12-05-2011)

Sonó genial, cumplió con creces… pero quizá le faltó un poco de emoción. Su actuación tuvo un sabor excesivamente clásico, incluso en la actitud y la forma de tocar del conjunto que, a muchos, a pesar de gustarnos, nos dejó más fríos de lo que esperábamos; sin alcanzar las cotas de emoción a las que llega en sus grabaciones. Aún así, una actuación notable, con algunos pasajes un tanto grises, pero acorde a mis expectativas. Eso sí: al margen de la actuación “per se”, no puedo dejar de recomendar Los Días Desierto como el que, probablemente sea ya el disco del año.

Foto: Colectivo Anguila, Álvaro Hernández y A Photo Agency (2011)

Edición revisada el 10-09-2011

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Joe Crepúsculo – Raúl Querido

Concierto celebrado en la Sala El Sol de Madrid, el martes 10 de mayo de 2011.

Joe Crepúsculo

Quizá sea porque un martes no es el día más indicado para un concierto. Quizá porque se varió la fecha original, prevista para un par de semanas atrás. Quizá porque aún está relativamente reciente la actuación en la capital de Tarántula. Quizá por la crisis… Lo cierto es que la sala, llena, como que muy llena, pues tampoco es que esté. Y eso que llego mediada la actuación de Raúl Querido. Vamos: ¡que corría el aire! Resulta divertido imaginarse cómo sería hacer un “pogo” en estas condiciones de afluencia de público. ¡Achaquémoslo a la crisis! Dicen que de estas actuaciones “íntimas” surgen conciertos memorables. No creo que vaya a ser éste el caso.

Raúl Querido (El Sol, 10-05-2011)

Y no lo digo por Raúl Querido que, sin llegar a entusiasmarme, me ganó. Lo cierto es que su actuación trascendió (interprétese como se quiera) lo estrictamente musical, para ofrecernos una original combinación de “stand up comedy”, concierto y discurso político, que, aunque sólo sea por afinidad ideológica, logró, digamos, “motivarme”. De acuerdo que el sonido, a pesar de esa querencia por el ruidismo de Raúl, no acompañaba, precisamente. Una portentosa (por poderosa) guitarra, encuadrando su particular “rapeo”, no logró ocultar algunos problemillas de sonido que lastraron toda su actuación. En cuanto al fondo del asunto, suscribo su sarcástica e hilarante visión del mundo, que alcanzó cotas de genialidad (y de provocación) con sus versos dedicados a Esperanza Aguirre, como parte de la sección dedicada a “las rubias”, que incluía también una delirante “oda” a Amaia Montero; o a ese adalid de las formas que es Salvador Sostres.

Una colección de microtemas que no dejaron títere con cabeza, desgajados entre chistes y arengas a un público cómplice que, lejos de escandalizarse, se lo pasó en grande con su despiadado sentido del humor, inserto en unos temas del género “indescriptible”, a medio camino entre el tecnopop, el rap y el sano cachondeo “friki”.

Joe Crepúsculo (El Sol, 10-05-2011)

Ojalá pudiera decir lo mismo del recital que nos ofreció Joe Crepúsculo. Pase que Joel (¡joder: qué integrista es mi ordenador, que no me deja poner la diéresis!) sea uno de esos simpáticos “freaks” que deambulan por el tecnopop patrio, a los que muchos gestos y actitudes que, en otro contexto se considerarían “inapropiados”, se les atribuyen como inherentes a su personaje. ¡Pero joder: es que anoche se pasó tres pueblos! Prefiero pensar que se debió al natural consumo de alcohol para vencer la timidez y el miedo escénicos. Pero comportarse como lo hizo, en otro contexto, y sin llevar aparejado un hipnótico bamboleo, puede acarrearle a uno más de un problema. Porque, si bien en lo musical, demostró su buen hacer lidiando con los problemas de sonido (¡esos acoples!) mientras alternaba los temas de Supercrepus y Escuela de Zebras, logrando un sonido con empaque (notable, sobretodo, en “Ritmo Mágico”) y algún que otro toque original (esas flautas andinas en “Todas Tus Cosas Buenas”), su trato despectivo hacia el público, al que llegó a criticar en varias ocasiones, así como su, más que sistemática, constante repetición, en un llamativo estado de ebriedad, de las frases “Gracias Madrid” y “Champions League” (sic), llegó al extremo de que algunos de los presentes se burlasen de él e incluso, directamente, le gritasen lindezas como “¡qué pesado eres!”.

Joe Crepúsculo (El Sol, 10-05-2011)

Un lamentable espectáculo que deslució lo estrictamente musical y nos hizo cuestionarnos a más de uno el tiempo y el dinero invertidos en acudir a un concierto. Una lástima porque, cuando quiere, Joe es capaz de ofrecer uno de los directos más carismáticos de la música electrónica actual. Una pena que hoy no estuviera por la labor.

Edición revisada el 10-09-2011

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Havalina

Concierto celebrado en la Sala Caracol de Madrid, el jueves 28 de abril de 2011.

Havalina

Vamos por partes. Que Havalina es probablemente uno de los mejores grupos madrileños del momento es un hecho incontestable. Ni siquiera me voy a molestar en justificarlo. Quien escuche sus tres últimos trabajos (conste que, a pesar de las notabilísimas diferencias, considero a Havalina Blue, no como predecesora de Havalina, sino como la misma banda con distinto estilo y formación) y diga lo contrario, ni tiene gusto musical, ni tiene sentido común. Son grandes… ¡y punto! Es así. No hay más.

Que Las Hojas Secas, disco a cuya (extensa) gira de presentación corresponde este concierto, es probablemente el mejor disco del pasado año (aunque publicado casi a finales del mismo, por lo que no sabría si considerarlo como de este año; en cuyo caso le tocaría disputarle el puesto a Los Días Desierto, de Abraham Boba), es también inapelable. Es un discazo como hacía mucho tiempo que no se publicaba uno. Es rock hipnótico, oscuro, depresivo, cargado de frustración, de añoranza, de resentimiento e incluso, a veces, de odio. Quizá achacarle esto último a alguien tan formal y educado como Manuel Cabezalí suene un poco extraño, pero es la sensación que a mí me transmite. Y, ¿por qué no? La humildad y las buenas maneras no están reñidas con la emoción. Por lo general, la procesión va por dentro. Aunque, en este caso, transite las amargas letras que pueblan esta obra maestra, que a buen seguro va a traer mucha cola, más allá incluso de nuestras fronteras.

Las Hojas Secas

Porque la sensualidad descarnada y, a veces, incluso, agresiva e incómoda, de su anterior trabajo, el también soberbio Imperfección (casi sería más apropiado hablar de “sexualidad”; incluso de “ansia”, aunque esto último podría prestarse a cierto cachondeo), se transforma aquí en un resquemor y un “mirar hacia atrás con ira” y, a su vez, con nostalgia. Un (¿auto?)reproche por lo vivido y lo perdido, notabilísimo, sobre todo, en el tema escogido como primer “single” del disco: “Objetos Personales”, que pone letra a un impresionante poema del hermano de Manuel, José Juan Cabezalí.

Y es que, si Imperfección ya empezaba a mostrar un estilo más duro, incluso, a veces, agresivo, en Las Hojas Secas, la evolución se consolida, con unas letras más ásperas y maduras, y unas melodías con un punto siniestro, en el que la distorsión y oscuridad de las omnipresentes guitarras, las reverberaciones, y una batería seca a cargo de Javier Couceiro que, lejos de limitarse a mantener el ritmo, subraya cada verso, a veces, incluso, con un puntito “heavy”.

A mi juicio, las letras y, sobre todo, su incardinación con las melodías, están mucho más trabajadas que en sus anteriores discos, ganándoles incluso la partida, en una evolución hacia el rock siniestro anglosajón, con una producción mucho más cuidada (lo que no quiere decir que no lo estuviese también en anteriores trabajos).

Havalina (Sala Caracol, 28-04-2011)

Por lo que respecta al concierto en sí, casi tres horas de actuación dieron para repasar sus dos últimos álbumes prácticamente enteros, y buena parte de Junio, así como un nutrido conjunto de versiones, en muchos casos interpretadas a dúo con la pléyade de invitados que desfilaron por el escenario.

Con Alex Ferreira (Sala Caracol, 28-04-2011)

Abrieron la noche con algunos temas de Las Hojas Secas (“Desierto”, “Tu Ciudad”, “Objetos Personales”…), antes de atacar “Imperfección”, “Agosto en Bogotá”, “Desinspiración”, “Miedo Al Agua”, “Sueños de Esquimal”…, alternando ambos álbumes, en medio de un nutrido grupo de actuaciones con el numeroso grupo de invitados, que incluyeron a Alex Ferreira (amigo y compañero de piso de Manuel), Julio de la Rosa (a quien Ignacio Celma suele acompañar al bajo en sus conciertos), que interpretó con ellos su tema “¿Por Qué No Folláis?”, de El Hombre Burbuja; Nahum García, antiguo bajista de la banda, y Charlie Bautista, cofundador del grupo, con el que interpretaron varios temas de Havalina Blue, versiones de Jeff Buckley (“Dream Brother”) y de un antiguo proyecto conjunto, Melusa, durante el último tramo del concierto.

Con Nahum García (Sala Caracol, 28-04-2011)

Con Julio de la Rosa (Sala Caracol, 28-04-2011)

Con Charlie Bautista (Sala Caracol, 28-04-2011)

A destacar “Desinspiración”, con su genial arrebato de rock progresivo mediado el tema, para retomar el hilo principal de la canción tras siete minutos de intensísimo puente instrumental, lo que siempre me ha parecido una de esas ideas que demuestran la brillantez de un grupo (ya está presente en el disco pero, en directo, esta parte se prolongó incluso más). Quizá habría dejado “Objetos Personales” para el cierre del concierto (o habría abierto con ella), pero, por lo demás, sobresaliente “setlist”, que hizo que, a pesar de su extensa duración, el ritmo y la intensidad emocional no decayesen (quizá el momento Havalina Blue del último tercio fuese un poco más anodino, pero sin desmerecer el resto).

Una actuación que logró reproducir asombrosamente bien su complejo sonido de estudio, superando incluso un aparatoso incidente provocado por la rotura de las cuerdas de una guitarra, que salvaron con clase y saber hacer. Bien es cierto que el estilo hipnótico, progresivo y cadencioso ayuda a ello; pero hacerlo sin romper la tensión emocional del conjunto requiere un arte que estos chavales han demostrado dominar con destreza.

Havalina - Tan Deprisa, Tan Despacio

El concierto también sirvió para la presentación del DVD Tan Deprisa, Tan Despacio, notable documental dirigido por Ignacio durante una gira del grupo, y documento imprescindible para conocer a una de las formaciones de referencia en el panorama musical.

Lo único que lamento, como le dije a Manuel al final del concierto, es que en el Festival DCode de dentro de dos meses sólo vaya a poder escucharles durante los cuarenta y cinco minutos de rigor. Una pena. Como contaban las letras de Imperfección, siempre quieres más. ¡Ay! ¡El ansia, el ansia…!

Edición revisada el 10-09-2011

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Dënver – Ecuánimes

Concierto celebrado en la sala Nasti de Madrid, el sábado 16 de abril de 2011.

Dënver

Bueno. Ya estuve escuchando a Dënver en la Rock Kitchen la semana pasada (a su artículo me remito) y lo cierto es que, después de verles, tengo aún más ganas de repetir esta noche, esta vez con ellos como plato fuerte de la velada. Es más: ha sido tal la expectación por la primera gira española de los chilenos que FUP, la discográfica que les edita aquí en España, buscó a toda prisa otra fecha para ellos en la capital, recalando en la siempre simpática sala Nasti, con unas dimensiones mucho más modestas que la Rock Kitchen, pero con una cercanía y calidez que se agradecen. La pega: el Madrid-Barça que está teniendo lugar justo antes del concierto y que, de prolongarse, amenaza con restar buena parte de su público a Milton y Mariana.

Ecuánimes (Sala Nasti, 16-04-2011)

Abrió fuego el trío pop Ecuánimes, una propuesta que, sin desmarcarse de una línea algo más comercial y popular de lo que estoy acostumbrado últimamente, resultaban agradables. No sabría muy bien qué comentar de estos chicos, que facturan un pop romántico sensible y accesible, y a los que les ha tocado capear en su actuación con uno de los cuatro partidos del siglo de estas dos semanas.

Y tras velar armas, unos Dënver mucho más electrónicos y contundentes, con mucha más confianza en sí mismos que la semana pasada, tras una gira “express” que les ha llevado por varias ciudades españolas. De hecho, Mariana, con una llamativa blusa de lentejuelas, que le dio un aire “kistch” setentero durante toda la actuación, desgranó algunas de las cosas que le habían gustado de nuestro país y otras que no. En la lista de “contras” se encontraba, como no podía ser de otra manera, la policía de Barajas, que les hizo una faena a su llegada al país y que, esperemos, no vuelva a hacer de las suyas cuando retornen este verano para actuar en varios festivales.

Dënver (Sala Nasti, 16-04-2011)

Hoy su espléndido Música, Gramática, Gimnasia, suena de maravilla; con un público que está aquí por ellos (y aquí podría hacer un chiste) y que no nos obliga a escuchar el molesto murmullo que presidió el comienzo de su anterior actuación. Con unas bases pregrabadas que obligan a Milton a reajustar constantemente el sonido, suenan mucho más trabajados y “rodados”, decididamente mejor que la semana pasada (y eso que entonces lo hicieron de maravilla). Sobretodo “Mi Primer Oro”, con su genial aire “disco”, “Lo que Quieras”, mucho más emotiva que en la Rock Kitchen y de nuevo sentida y coreada por el público, o una mucho más contundente, gamberra, electrónica y guitarrera a la vez ,“Los Adolescentes”. Una “Olas Gigantes” mucho mas limpia y emocionante; otro tanto para la hiperbailable “Litoral Central”… Y unos Dënver en estado de gracia, con Milton desgañitándose a la guitarra y una risueña Mariana, que ofrecieron un derroche de energía y ganas, y que pueden regresar a Chile con la sensación de haber triunfado. Pero no por mucho tiempo: les queremos de vuelta este verano y, si puede ser antes, tanto mejor.

Cartel de la gira española de Dënver

Edición revisada el 10-09-2011

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