Primavera Sound 2011 (Parte II)

Festival celebrado en el Parc del Forum y el Pueblo Español de Barcelona, del 25 al 29 de mayo de 2011.

Primavera Sound

Viernes 27

Por cuestiones que no vienen al caso, no llegué a tiempo para ver a Allfits, lo cual me cabrea enormemente. Aunque más tarde coincidiese con Paula en el puesto de Gran Derby Records, mientras hablaba con Pepo y Nacho. Es quizá uno de los dos conciertos del festival que más lamento haberme perdido. Y, habida cuenta de que, por problemas de agenda, tampoco voy a poder ir a verles al FIB, pues todavía más.

Lamento también (iba a ponerlo al final del artículo, como en el de ayer, pero ya que he empezado con ello…) haberme perdido a las encantadoras Aias (de nuevo, reponedor Día de la Música en el Matadero), a Ainara LeGardon (en ambos casos por lo mismo que Allfits), a Javiera Mena, Del Rey y Simian Mobile Disco (porque se solapaban) y a James Blake (no me pregunten por qué).

No lamento, por el contrario, haberme perdido a Deerhunter (a los que estuve viendo hace un par de semanas en La Riviera, donde me aburrí hasta lo indecible), a quienes, dicho sea de paso, pasé de dedicar la entrada que habría correspondido a su concierto, por puro desinterés. Ahora sí que me cabrea no haber ido a ver en su lugar a Edredón y El Columpio Asesino.

The National

Matt Berninger, de The National (Fotografía: Toni Rosado)

Pero todos los males que me ocasionó el retraso se curaron con el primer concierto de la noche: los descomunales The National.

Que Barack Obama haya admitido públicamente que son su grupo favorito no sé si les enaltece o les periclita ya, pá ahora y pá siempre. Yo, sin llegar a esos extremos (para mí la cosa oscilaría entre Radiohead, New Order y Pink Floyd), secundo la moción: ¡son grandes, grandes!

Para los que les han descubierto a raíz de High Violet, decir que estas dos parejas de gemelos de Ohio y ese simpático crooner borrachín de cantante facturan uno de los más impagables post-rocks (¡y mira que siempre juré que no usaría esa etiqueta!) de los últimos años. Sentidos hasta lo depresivo, en directo son sobrios, pero altamente eficaces. Bueno. Quizá sobrios no sea precisamente la palabra más adecuada. Porque donde la mayoría de los artistas actúan tomándose una cerveza, Matt Berninger lo hace tomándose una botella de un vino de la región por donde giran. Y, mediado el concierto, tiene tal cogorza que ya no sabe donde está. Y, aún así, canta prodigiosamente bien; incluso con una melopea de cuidado y bocabajo, con medio cuerpo zambullido entre el público. ¡Ver para creer!

Con un repertorio centrado en sus tres últimos discos, se salieron, dejándonos a todos con el corazón en un puño. El listón estaba muy alto y era difícil de superar…

Belle & Sebastian

Stuart Murdoch, de Belle & Sebastian

…Y, lamentablemente, Stuart Murdoch y sus chicos no lo consiguieron. La verdad, nunca había visto a Belle & Sebastian tan anodinos. A ver: no digo que lleguen a los extremos de su concierto de julio de 2006, donde perpetraron una gamberrada ultracarismática, perfectamente estructurada, que habría de quedar para el recuerdo. Pero tampoco que fuesen tan grises y tan poquita cosa como esta noche. Quizá, el concierto que más me defraudó del festival. ¡Ellos, que suelen ser la alegría de la huerta!

Explosions In The Sky

Explosions In The Sky (Parc del Forum, 27-05-2011)

Otro de los grupos a los que les tenía ganas. Y ello, a pesar de los prejuicios de muchos, que los consideran un vulgar remiendo de Sigur Rós y Mogwai. Los tejanos, sin llegar a los niveles de “sublimación y éxtasis emocional” (¡ahí es ná!) de los primeros, ni a las apoteosis sonoras de los segundos (cuando tiene un buen día, claro), destilan buen gusto y mucho talento a las cuerdas, en unas composiciones que salieron del cine y retornan ocasionalmente a él. Forjados a medio camino entre el “ambient” y el rock sinfónico, deudores de unos Tangerine Dream tanto como de The Durutti Column, su música tira más de la correa de los escoceses: depende del día que les pilles. Hoy, regulera. Cuando van de “emos” mejor que cuando se ponen “apocalípticos”. Pero solventes.

Para el recuerdo, la frase, en un precario castellano (¡para ser de Texas, ya les vale!), refiriéndose a los incidentes en Plaza de Cataluña (los Mossos que cargaron brutal e injustificadamente contra los concentrados, ocasionando numerosos heridos… justo un par de minutos después de que yo hubiese salido de la plaza para ir a recoger a unas amigas) y en apoyo a las concentraciones que están teniendo lugar en toda España.

Pulp

Jarvis Cocker, de Pulp

No soy yo de los que idolatran a Jarvis Cocker. Debo ser el único de los 70.000 presentes que no lo hace. Este es, para muchos, el concierto del festival. La reunificación de Pulp por todo lo grande. Pero a mí me deja un tanto frío. Y más aún tras el concierto. Sí: las letras están curradas y tal. Pero creo que les falta chicha. Salvo en su memorable “Common People” (¡Dios! ¡casi parecía que aquello se fuese a venir abajo!), precedida de una sensata declaración de Jarvis a favor de los acampados (“no pretendo saber lo que está pasando estos días en España…”), el resto del concierto se desenvolvió como un rutinario y anodino repaso de sus éxitos, como decimos en mi pueblo, “sin fuste”.

Battles

Battles, con Matías Aguayo (Fotografía: nottooamused)

¡Ah, amigo! ¡Esto es otra cosa! Aproveché la pausa entre conciertos para dar una vuelta, comer algo y acercarme a la caseta de Foehn Records, para comprar la camiseta de Blacanova que no había tenido tiempo de comprar en su concierto de la Nasti. Y hablando de todo un poco con el chaval a cargo del puesto (Matías Bosch, periodista de Go Mag), resultó que había leído la genial entrevista que les hizo a Battles con motivo del lanzamiento de su segundo disco, comentando su colaboración con Kazu Makino, cantante de Blonde Redhead. Así que, entre coña y coña, cerró el puestecillo y nos fuimos a ver a Battles (¡como Dios manda!) con la duda de cómo resolverían en directo la marcha de su cantante. Y la sorpresa que nos llevamos ambos fue mayúscula: en un dechado de originalidad, los cantantes aparecían proyectados en varias pantallas simultáneamente, mientras el grupo tocaba en directo las geniales composiciones de Gloss Drop y de Mirrored. Por algún motivo, me acordé del impresionante concierto de Squarepusher que presencié en este mismo escenario dos años antes. Quizá sea porque, como entonces, el batería pareciese tener cuatro brazos y el bajo demostrase un virtuosismo fuera de lo común.

Un alarde de omnipresentes percusiones y guitarras dispersas, unido a las voces de Gary Numan, Matías Aguayo o Kazu Makino, interpretando letras que beben del dadaísmo, en un maremagno sonoro que constituyó, probablemente, el punto álgido de la noche. Vanguardia musical… para las decenas de miles de personas que allí estábamos.

Terminó la noche con una fugaz visita al escenario Llevant para escuchar a Carte Blanche, que no duró más de media hora. Y, tras una jornada extenuante, de vuelta a casita, que mañana tocaba más.

(Foto: Las Reseñas de la Nonna)

Edición revisada el 10-09-2011

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