Nuevos Directores de Videoclips: Alan Masferrer

Bueno. Hacía ya un tiempo que no escribía por aquí. Lo malo de pasarse un tiempo alejado de algo es que, cuando vuelves, te cuesta reconocerlo. No digamos volver a habituarte. Dejé de lado este blog por cuestiones diversas. La principal, para qué engañarnos, que soy muy vago y lo de las actualizaciones de contenido periódicas, en mi caso, oscilaba entre lo excepcional y lo inexistente. Eso, y varios meses dando tumbos, me han tenido (y seguramente me seguirán teniendo) alejado de estas bitácoras. Eso no ha evitado que el Mundo siguiese adelante (el muy mamón, por lo visto, no me necesita de cronista y se las apaña muy bien sin mí). Pero igual que múltiples razones me hicieron abandonarlo, razones igualmente notables me hacen retomarlo de vez en cuando. Y ya que vuelvo por mis fueros, mejor centrarme en lo que pretendía que esto fuera desde un principio: una plataforma donde reseñar las muestras audiovisuales que más me han llamado la atención últimamente y, más en concreto, en el campo del videoclip (nacional, preferentemente).

Una entrada que leí recientemente en un portal de internet (no necesariamente especializado) señalaba algunos de los, a su juicio, mejores videoclips españoles del pasado año. Sobra decir, para todos los que lo leyesen, que el listado era “para mear y no echar gota”. Como no quiero, para nada, desmerecer el trabajo (por otro lado, técnicamente impecable) de muchos profesionales de nuestro país que trabajan en un mundo, en la mayoría de los casos, bastante desagradecido, eludiré citar algunos de los vídeos allí mencionados. Pero dicha selección me hizo pensar dos cosas:

A) El escaso conocimiento que hay sobre el videoclip español, precisamente en un momento en que se está produciendo una, llamémosla “efervescencia” del mismo. Un aluvión de nuevos talentos que han mudado sus esfuerzos del sacrificado y nunca suficientemente reconocido mundo del cortometraje al del vídeo musical, por mor de múltiples causas (a las que próximamente consagraré su propio artículo).

B) El (directamente) nulo conocimiento sobre los realizadores españoles que se dedican a este campo, fuera tanto del gremio como del reducido (aunque no tanto) pero muy fanático sector del público que sigue con asiduidad sus trabajos y que los valora como las obras audiovisuales que son, unas más artísticas, otras menos, con entidad propia, más allá del tema musical que pretenden ilustrar.

Es precisamente ahí donde pretendo centrar mi atención. Trabajos audiovisuales que, si bien se ven beneficiados de la promoción que suponen el tema y el grupo al que acompañan (y a la cual contribuyen), también tienden a verse eclipsados por ellos. Hasta tal punto es así que se suele decir (y no soy yo la excepción) “el nuevo vídeo de (pongamos) Radiohead” (en el caso de que algún director español hiciese vídeos para Radiohead), en lugar de “el nuevo vídeo de Garth Jennings para Radiohead”; o “el nuevo vídeo de Radiohead, dirigido por Garth Jennings”.

Canadá, al los que ya retraté hace varios meses, justo antes de que diesen el salto internacional (para que vean que este blog no sólo lo lee mi madre; ¡qué sería de ellos sin mí!), fueron pioneros a la hora de incluir una secuencia de créditos al final de sus vídeos. Plataformas como Vimeo o Youtube permitían dar a conocer quiénes habían estado implicados en la realización del vídeo. Poco después, páginas como VenusPlutón! (de la que su propio nombre ya indica su orientación gafapástica: ¡no sabía el bueno de Zulueta lo que iba a engendrar!) o Waaau.tv, pusieron su granito (más bien su montaña) de arena para difundir el videoclip español y el trabajo de sus responsables. Obviamente no pretendo competir con ellas (que, por otro lado, son un referente ineludible para cualquier interesado en el tema), sino contribuir a completar su labor, añadiendo desde aquí mis propios intereses y mis (más bien modestos) conocimientos y descubrimientos sobre el asunto.

Así que, después de todo este rollo (lo malo de ser uno su propio editor es no tener sentido de la medida), inicio aquí una serie, pretendo que lo más extensa y, a la vez, selecta y rigurosa posible, de trabajos y realizadores españoles, unos emergentes, otros plenamente consolidados, que debrían ser conocidos (y, por qué no decirlo, reconocidos) por el respetable.  Hace años intenté encontrar un sitio donde descubrir lo que se cocinaba por estos lares en materia de vídeos musicales; y juro que costaba Dios y ayuda encontrar algo. Ahora voy a intentar yo dar a conocer esos trabajos que, a mi juicio destacan sobre la media y, ¡qué puñetas!, son los que más me han llamado la atención.

Comencemos pues.

ALAN MASFERRER

Container

Y qué mejor manera de comenzar que con uno de los descubrimientos del pasado año y, en buena medida, responsable de que haya retomado la idea de esta sección: Alan Masferrer (Barcelona, 1979) es uno de esos nuevos valores en alza que, de un tiempo a esta parte, viene reivindicando un lugar destacado en el panorama del videoclip nacional. Tras estudiar Publicidad y Comunicación Audiovisual en su ciudad natal, comienza una carrera como cortometrajista que le reporta diversos premios y reconocimientos. Muestra de ello es el cortometraje Container, co-realizado junto a David Muñoz, que puede verse más abajo. Compagina esta actividad con la de crítico cinematográfico y miembro de la formación de “grunge” Twisted Nails, para la que dirige varios videos. Serán precisamente estos trabajos los que comiencen a atraer la atención sobre su obra (entre otras, la mía) y le posibiliten comenzar a dirigir vídeos para otros artistas.

Su trabajo suele oscilar entre dos de las cuatro grandes variantes en que tiendo a clasificar el videoclip (¡así; porque yo lo valgo!): “de recurso narrativo-visual”, “narrativo-literario”, “estético-visual” o “de directo”. Suena muy pedante y sesudo; además, me he inventado los nombres según escribía; pero es muy fácil de comprender:

A) Los primeros serían aquellos que encuentran un McGuffin narrativo o visual original y subordinan forma y contenido al mismo (suelen ser los vídeos más originales y recordados).

B) Los segundos son aquellos cortometrajes que cuentan una historia conforme a los parámetros narrativos clásicos (lo que, cuando estudiaba en la universidad llamaban “narración literaria decimonónica o de novela clásica”), esto es, realización invisible, identificación emocional con los personajes y narración lineal conforme al esquema clásico en tres “momentos”.

C) Los terceros serían aquellos que subordinan el contenido a la estética “publicitaria”, a su faceta puramente visual (a este grupo suelen pertenecer los típicos vídeos musicales estadounidenses de bombardeo de imágenes y montaje por saturación; también los popularente conocidos como “vídeos ochenteros”; aunque, con un poco de talento, también se han logrado verdaderas poesías visuales). Es el género en boga ahora mismo.

D) Los cuartos hablan por sí mismos: son aquellos en los que aparece el grupo tocando. Lisa y llánamente. Lo cual, a menos que se combine con uno de los tipos anteriores, suele dar como resultado actuaciones musicales grabadas, más que videoclips propiamente dichos.

El trabajo de Masferrer se adscribe, fundamentalmente, a los estilos A y C. Una original puesta en escena, que hace hincapié en un “gag” visual o narrativo (historias palindrómicas montadas a velocidad invertida, elaborados planos secuencia, bodycams, grabación por intervalos, reiteraciones…) y un enorme cuidado por la puesta en escena teatral y las imágenes con múltiples lecturas (hipnóticos ralentizados combinados con  juegos de luces, cámaras que se mueven cadenciosamente…). Atmósferas y entornos inquietantes para relatar historias crípticas que, sin embargo, no impiden un cierto eclecticismo en sus trabajos.  Sus vídeos para artistas como Joan Colomo, Ellos o Inspira reflejan multitud de influencias, aunque adaptadas a un estilo propio, espartano pero visualmente fascinante. Esto explica las llamativas diferencias que median, por ejemplo, entre sus dos últimos trabajos: Esgarriat, de los muy metaleros y “manowarianos” Moksha y Hasta el Final, de los Pet Shop Boys hispánicos Ellos.

Pero mejor hacerse una idea viendo algunas de sus creaciones:

http://vimeo.com/39590926

Y aquí el enlace a la web de El País, para el vídeo de Hasta el Final, de Ellos.

Alan Masferrer

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Lyona

Lyona

Lyona es el nombre artístico de la directora y diseñadora catalana Marta Puig (1979), uno de los más significativos exponentes de la nueva hornada de realizadores de videoclips españoles que, de un tiempo a esta parte, han puesto patas arriba el (no tanto como dicen algunos) anquilosado panorama del videoclip nacional.

Ha sido precisamente la atención dispensada a sus trabajos (en particular, los realizados para el grupo Love Of Lesbian) y a su figura como directora, unida a la que han concitado en estos últimos años Luís Cerveró y Nicolás Méndez (CANADA) y Jesús Hernández (NYSU) (ver artículos sobre ellos un poco más abajo), la que ha puesto de relieve:

A) Que los vídeos, salvo raras excepciones, no los dirigen los grupos (suena a obviedad pero, aunque parezca mentira, mucha gente no parece ser consciente de ello).

B) Que hay toda una pléyade de realizadores españoles que, hasta no hace mucho, concentraban sus esfuerzos en el proceloso y desagradecido mundo del cortometraje y que, en los últimos años, y por mor de plataformas como Youtube y Vimeo, así como los númerosos blogs y webs musicales que han proliferado en estos últimos años, han mudado al bastante más agradable mundo del videoclip (sobre el porqué de ello, y como afectado en primera persona, escribiré un artículo próximamente). Hecho que ha motivado una atención creciente sobre este fenómeno en nuestro país; ayudada sin duda, desde 2003, por la difusión de la serie de DVDs The Work Of Director (propiciada por el padrino del invento, Michel Gondry), seguida de diversas ediciones similares en distintos países.

C) Que la (en mucho casos, no tanta como dicen) escasez de presupuesto ha logrado fomentar una extraordinaria creatividad y una relación mucho más personal con los artistas y las discográficas, favorecida, en este último caso, por las autoediciones y la atomización y pequeña envergadura de estas compañías en nuestro país.

Portada de "Mataré monstruos por ti" (con ilustraciones de Lyona)

Pero retomemos el hilo, que me pierdo con facilidad. Tras estudiar Dirección cinematográfica en la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña) y trabajar como ayudante de dirección en varios largometrajes de Eduard Cortés (entre ellos, en la “opus magna” del gafapastismo patrio, la extravagante Ingrid) dirige varios videoclips para su compañera de estudios Mar Orfila (Mürfila). Estos le permiten dirigir algunos vídeos para Beth (reconvertida ahora en artista “indie”) o The New Raemon. Pero serán sus trabajos para el álbum 1999, de Love Of Lesbian (para los que dirige un puñado de videoclips que parecen haber creado tendencia en nuestro país) los que la encumbrarán a la posición de referencia que ocupa.

Un premio al mejor videoclip del FIVECC, el Festival Internacional de Videoclips de Alicante (hoy por hoy, el festival de referencia en el área), por su trabajo para Los Seis Días, así como la repercusión en televisión de sus vídeos para Lori Meyers, Sidonie, Santi Balmes y Zahara…  la han confirmado como la gran directora de videoclips española. Una faceta que combina también ahora con la de realizadora de spots, cortometrajes (entre otros, para el programa ZZZ…, de TVE)  y la que ya venía desarrollando como diseñadora gráfica y de moda.

Su estilo, basado unas veces en pequeñas historias intimistas, de corte narrativo, contadas con melancolía y una puesta en escena con un fuerte componente estético publicitario; y otras (las más, desde hace un tiempo) en recursos narrativos originales (desde el “stop motion”, la rotoscopia y la animación en general, hasta las historias elípticas y complicadas coreografías), pasando por vídeos subordinados a una escenografía impactante, utiliza sistemáticamente recursos como los colores desvaídos o con fuertes dominantes y los filtros de postproducción para crear efectos de lentes, los ralentizados, los parajes extraños e inhóspitos, deteniéndose en planos medios de los actores o artistas, con una fuerte carga dramática, que han conformado una estética propia característica, fuertemente influida por Michel Gondry y Sophie Muller (de los que no ha dudado en copiar recursos en alguna ocasión).

La pléyade de imitadores/as que parecen haber surgido recientemente (de su estilo… ¡e incluso de su persona!), su presencia (y la de su obra) en numerosos programas y foros sobre tendencias audiovisuales y el hecho de que su trabajo aparerezca reseñado en numerosas publicaciones (a las que este blog pretende sumar su pequeña contribución) parecen confirmar que hay vida más allá de Santi Balmes y compañía. Por lo pronto, decir Lyona supone hoy hablar del nuevo videoclip español.

Aquí, parte de su (prolífico) trabajo:

Y aquí un par de buenas entrevistas:

Lyona

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NYSU Films

NYSU films

NYSU Films (junto o separado, como ustedes prefieran) es el nombre tras el que se oculta (y hasta hace bien poco, el término les venía al pelo) el colectivo audiovisual mutante que lidera el director malagueño Jesús Hernández. Sin haber cumplido la treintena, han alcanzado ya cotas creativas que pocos podrían haber imaginado.Quizá el exponente más significativo, junto a Luís Cerveró y Nicolás Méndez (CANADA) y Marta Puig (Lyona) de la nueva hornada de realizadores de videoclips españoles que, de un tiempo a esta parte, vienen revolucionando el mundillo en Internet, NYSU – Jesús Hernández, se define por un estilo propio marcadísimo, que tiene como rasgos principales la creación de ingeniosos cortometrajes, cargados de surrealismo, que cuentan historias delirantes, narradas, las más de las veces, de una forma insólita (desde los inconcebibles planos secuencia de Todo el Tiempo, No me crees o Sirens, hasta los juegos metalingüísticos de Curse it all, Dead BodiesLeñador y la Mujer América) y, muy particularmente, un sentido del humor despatarrante. Así, el estilo “NYSU” aúna varios de los elementos que caracterizan los mejores videoclips y que, hasta ahora, tendían a presentarse por separado. A saber:

El vídeo estructurado en torno a un “gag” o recurso llamativo, bien sea narrativo o puramente visual (el epítome de este estilo serían Michel Gondry, Jonathan Glazer o Daniels, por poner algunos ejemplos). El máximo exponente en España sería Marc Lozano.

El vídeo narrativo, es decir, el que cuenta una pequeña historia (y, de paso, demuestra la vinculación del vídeo musical con el cortometraje clásico). V. gr., el trabajo de Patrick Daughters (que también frecuenta el anterior modelo), Garth Jennings o Jonas Akerlund. Un ejemplo local sería, por ejemplo, Juan Antonio Bayona.

El vídeo de “estética chula” (mal llamado “vídeo ochentero”), centrado en la pura vistosidad de las imágenes, como, por ejemplo, en Mark Romanek (excepción hecha de su magnífico vídeo-panegírico para Johnny Cash, Hurt), Floria Sigismondi, Sophie Müller o Tim Pope. Los popes aquí son CANADA.

A ello se une que, salvo raras excepciones, el grupo o solista no esté presente en el vídeo si no es interpretando un rol en la historia (nunca tocando) y el vídeo no sea lo que en argot se denomina “pato-pato” (la canción dice “pato”, en el vídeo sale un pato).

La gracia de NYSU viene de la pasmosa facilidad con la que combina los tres estilos: cuentan historias, las cuentan de la forma más original, y su estética, con una fotografía y una postproducción de las que dan envidia, no tiene precio. Sus historias oscilan entre lo meramente humorístico, con tintes dramáticos y un cierto gusto por las historias de perdedores y por el humor metalingüístico (como sus vídeos para Mondrian, Nena Daconte, Sterlin, Zahara o Gastmans), hasta lo inquietante y las asociaciones inconscientes (de sus vídeos para Glez., Havalina, The Blessing Dogs, Iván Ferreiro o Void Camp). Esta última faceta también les ha jugado alguna que otra mala pasada (como su vídeo para Los Seis Días, que se quedó en un cajón al considerarlo “demasiado oscuro”, o su vídeo para Ellos, notablemente censurado). A ello se une la peculiaridad, al menos en el videoclip español, de que suelan estar protagonizados por rostros conocidos, sobre todo televisivos; actores, muchos de ellos habituales de sus trabajos, cuyos rostros resultan tremendamente familiares y a cuya comicidad se debe buena parte del resultado. Un cuidado diseño, frecuentemente colorista y muy cinematográfico (al estilo de las comedias de Hollywood), y un sentido del humor desquiciado y castizo (al estilo de Francisco Ibáñez) completan el resto.

Pero centremonos: tras estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga, y realizar diversos cortos amateur, Jesús Hernández consigue que su nombre empiece a sonar tras el delirante cortometraje Duendes (premio EP3 al mejor corto). Instalado en los madriles, dirige desde 2005 varios videoclips para grupos “indies” del momento como Sexy Sadie, Sterlin o Efecto Mariposa, así como para grupos menos conocidos como The Blessing Dogs. Tras dar que hablar en el mundillo con varios trabajos para formaciones internacionales, llama la atención de todo el mundo con sendos trabajos para los hermanos Ferreiro: Los Paraísos Perdidos, para Iván Ferreiro y Todo el Tiempo, para el grupo de Amaro, Glez. Este último vídeo, pensado en principio como un trabajo menor, se convierte en todo un fenómeno del videoarte, presentado, junto a varias obras más, en diversos festivales y certámenes, nacionales y extranjeros (Premio al Mejor Cortometraje en el Festival de Cine Español de Málaga, en el BUG de Londres, Tesalónica…) y motiva que se recuperen trabajos anteriores, aparte de poner a NYSU en el disparadero de la industria musical y audiovisual española (desde entonces, no han dejado de llegarles trabajos). Con el riesgo de que esa pesadilla, tremendamente ingeniosa en su realización, pudiera eclipsar sus demás trabajos (aquí he de decir que cuando me explicaron como lo habían hecho, después de darle yo mil vueltas en la cabeza, me asombró la sencillez de la idea y a la vez lo complejo de realizarla; incluyo un enlace a una entrevista en el Festival de Málaga en la que Jesús explica cómo se hizo), hoy por hoy, y ya se lo dije en su momento, me parecen los responsables de los mejores videoclips que se hacen en nuestro país.


Al margen de su faceta “videoclipera”, en los últimos tiempos se han dedicado también al cortometraje “no musical” (incluyendo sus piezas para el programa de La 2 de TVE, ZZZ…, que además coprodujeron), la publicidad y la televisión (con Granjero Busca Esposa, de Cuatro, y sus memorables promos; o incluso falsas promos y anuncios, como La Píldora del Día Antes), la edición de piezas para el estudio “Espada y Santacruz” (de hecho, Juan Santacruz ha sido el director de fotografía de los últimos trabajos del grupo) y la docencia. También han realizado varios conciertos en directo (como, recientemente, el DVD de Iván Ferreiro Confesiones de un artista de mierda), uno de los fragmentos de La Película del Día de la Música (en concreto, el que sigue a las barcelonesas Aias) y la “película” (que, para cuando esto escribo, aún está por ver si se trata realmente de un largometraje o de la ingeniosa estrategia publicitaria del último videoclip de Zahara, Leñador y la Mujer América, sumun del “frikismo” y homenaje a las películas de la Troma, de la que próximamente intentaré colgar el “making of”).

Después de un par de años frenéticos, en los que han llegado a realizar varios vídeos, cortometrajes y piezas audiovisuales en un mes, y con el reconocimiento general y los medios de comunicación (especializados o no) llamando ya a sus puertas y reclamándoles entre lo mejor del cortometraje español, deberían plantearse si no sería bueno ir cambiando de nombre. Porque NYSU viene de “Ny su… madre nos conoce”. Algo que, obviamente, ha cambiado mucho.

He aquí unos cuantos trabajos:

Aquí el reportaje del colectivo Croma, tras su paso por el Festival de Málaga:

http://venuspluton.com/como-una-serpiente

http://venuspluton.com/fluidus-2

Aquí, algunos trabajos no musicales (o casi):

Aquí el (genial) corto de David Gambero, El Míster, protagonizado por Enrique Pedraza:

Y aquí, el enlace a un artículo, más que recomendable, sobre ellos, publicado en Neo2.

Fotografías cortesía de Nysufilms

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21J – Día de la Música 2011 (Parte II)

Festival celebrado el sábado 18 y el domingo 19 de junio en el Matadero Madrid, y el martes 21 de junio en el Teatro Circo Price de Madrid.

Día de la Música 2011 (Madrid)

Domingo 19

Con un cierto buen sabor de boca, fruto de promediar el resultado de las actuaciones del día anterior, me planté nuevamente en el Matadero, esperando que la cosa, como mínimo, igualase la del sábado.

Y precisamente para igualarlo, volví a llegar por la tarde, por lo que, lamentablemente, no podré comentar los conciertos de la mañana.

Pony Bravo

Pony Bravo

Es más: llegué por los pelos a ver a Pony Bravo a un abarrotadísimo escenario UFI. Los andaluces, con su genial fusión de rock progresivo, “psicodelia”, “funky”, flamenco, “bossa nova” y “dub”, de aires tarantinianos y letras surrealistas, logró convencer sobremanera a los presentes, que respondieron con una sonadísima ovación (que, gracias a lo saturado de la sala, tampoco pudo propagarse excesivamente por el aire). Quizá, a estas alturas de la liga, habría sido conveniente darles un escenario en el patio, pero el calor de las cuatro de la tarde tampoco animaba precisamente a ello.

Su directo, contundente: temas con más cuerpo que en los discos, en los que se nota una madurez interpretativa, donde quizá se echan en falta algunos matices musicales, pero que, en líneas generales, sobresalió por encima de la media. Para repetir.

Dum Dum Girls

Dum Dum Girls (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Quizá uno de los mayores fiascos del festival. A lo largo de su brevísimo concierto, las norteamericanas demostraron no distanciarse, más allá de sus vestidos góticos a lo Elvira, del aluvión de grupos femeninos de la misma correa que están surgiendo en los últimos años.

Dieron un concierto impersonal y sin brillo, donde la calidad del sonido tampoco acompañó y donde, más allá de los movimientos a lo Siouxsie Sioux de la cantante, nada mereció la pena. Son monas, son góticas, pero no convencen.

Lykke Li

Lykke Li (Foto: Toni Delong - slithersmusiczine.com)

Estuve escuchando durante un rato a los curiosos Scala & Kolacny Brothers, antes de pasarme por el concierto de la sueca Lykke Li. Lejos de quedarse en un remiendo, de voz más suave y con menos aristas, de Fever Ray (lo que no impidió que se marcase una desafiante versión de The Knife), la amiga Li, enfundada en un espectacular vestido de gasa y transparencias, con el que jugó durante toda su actuación, desgranó los temas de sus dos álbumes, en particular de Wounded Rhymes, acompañada de un aura de ensoñación, de esas que tan bien dominan las cantantes escandinavas de “indietrónica”.

Nos dejó su voz angelical y juguetona, su sensual físico y un recital de temas melosos que, sin alcanzar las cotas emocionales de otras artistas nórdicas, no desmerece para nada. Una cuidada instrumentación enmarcó una propuesta que quizá, de tener tintes algo más inquietantes, resultaría aún más interesante.

Ron Sexsmith

Ron Sexsmith (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Me aburrí como una mona en el concierto de Ron Sexsmith (dos en el teatrillo del escenario Rockdelux, dos coñazos de los que me terminé marchando), al que había ido por compromiso: mis acompañantes querían verlo y yo no tenía ningún concierto que me interesase en perspectiva. Al cabo de un cuarto de hora, ellos y yo emigrábamos en busca de tierras más fértiles. Definitivamente, el “folk-pop” anglosajón no es lo mío.

Russian Red

Russian Red (Matadero Madrid, 18-09-2011)

¡Ay, Lourditas! ¡Que te están poniendo a caldo por todo! La próxima vez que te pregunten tus preferencias políticas: ¡chitón! Así no se lía. O di que eres de centro, como dicen todos.

Yo pienso que, más que una polémica real, se trata de una chuminada en un mundo, el del pop nacional, que se aburre un poco de tanta insustancialidad (y unos medios de comunicación deseosos de echar aún más leña al fuego). Lo lamentable es que esto vaya a enturbiar la presentación del que es uno de los mejores discos de los últimos meses. Si bien, la primera vez que escuché Fuerteventura, me pareció algo más flojo que I Love Your Glasses, a la segunda escucha ya lo apreciaba como lo que era: una obra de entidad, con una calidad y una calidez notables, que suponía un camino por unos derroteros totalmente distintos a los de su primer trabajo (y también a los “nuevos” temas que tocó en su concierto del Teatro Calderón, justo antes de retirarse al estudio, y que pensé que constituirían, si no el grueso, sí buena parte de su nuevo trabajo). A la tercera escucha, ya me parecía superior a I Love Your Glasses. Claro está, cada uno jugando en su propia liga.

Russian Red (Foto: feiticeira.org)

Esta tarde (porque aún queda bastante para que anochezca), enfundada en un vestido mucho más discreto que el que vistió en este mismo lugar hace dos años, una Lourdes resplandeciente, acompañada de una muy trajeada banda de acompañamiento (incluyendo a sus sempiternos Manuel Cabezalí y Charlie Bautista) alternó sus dos trabajos y alguna que otra cosilla… para el público de las primeras filas. Porque un sonido que no logró llenar (¡ni se acercó, vamos!) la totalidad del escenario, dejó a los que estábamos hacia la mitad de atrás a dos velas. Y eso, a pesar de intentar hacerme sitio en los primeros lugares (algo que, a mis acompañantes, no especialmente fans de Lourdes, no terminó de hacerles gracia). El resultado: oía los temas de lejos, podía identificarlos, pero no era capaz de meterme en ellos. Una faena.

Glasvegas

Glasvegas (Foto: thelostdreamer.wordpress.com)

Saludados en su momento como una especie de nuevos Franz Ferdinand por su ascendencia escocesa, yo creo que, por lo que de verdad gustan Glasvegas es por esos ramalazos “smithianos” (es más: hasta la pose de James Allan se parece cada vez más a la de Morrisey) o ese sonido a lo James. Pero, si bien su último trabajo no ha venido a confirmar lo que presagiaba el primero, su directo parece decantarse más por la línea de este último que por la de aquel.

Bastante sosos y con unos temas a los que les faltaba cuerpo y energía, con un pobre registro vocal (que, en este grupo, es un cincuenta por ciento), los chavales se encontraron cerrando el festival sin fuerza y sin ganas. Lo mejor: que hasta cierto punto, dejasen de lado en el “setlist” su segundo trabajo. Lo peor: todo lo demás.

Caribou

Caribou (Foto: Heineken Pro)

Ya escribí arriba el poco interés que me suscitan propuestas como Caribou. Y, encima, esta noche está soso “de cojones”. Parece que se hubiesen tomado (él y su música) un tranquilizante antes de salir. Muy descafeinado para la última hora de la noche, el espectáculo no lo salvaron ni los desangelados juegos de luces. Una retirada masiva de público me animaba a irme, aunque resistí a ver si la cosa mejoraba, lo que, desgraciadamente, no fue el caso. Mereció la pena “Odessa” y ya. Parecía que te estuviese animando a irte a casa.

Valoración global de ambas jornadas: un primer día, sin duda la estrella del festival, en el que se volcaron los grandes nombres y las mejores propuestas. No es de extrañar, pues (y no se debió, contrariamente a lo que se pudiera pensar, a la presencia de Vetusta Morla) que se agotaran tanto los abonos, como las entradas de día para el sábado. Y un segundo día mucho más “light”, en el que, teniendo en cuenta los problemas (limitaciones) de sonido del concierto de Russian Red, el mejor concierto fue, sin duda, el de Pony Bravo.

Por lo demás, como hice al principio, saludar el retorno al Matadero del festival. Lamentar que se haya mantenido la costumbre del año pasado de cobrar por la entrada (aunque se trate de precios muy contenidos para este tipo de eventos) y comentar en un artículo posterior “La Película del Día de la Música H.”

Día de la Música 2011 (Matadero Madrid)

Nota aclaratoria:

Ya lo comentaba en “acerca de este blog”, pero me gustaría volver a mencionarlo aquí: este es un blog personal. Reseño los conciertos a los que acudo a título privado (aunque, en algún momento, me planteé enlazar también los que cubría a título periodístico). De ahí que la mayoría de las fotografías utilizadas procedan de otros autores y blogs. Ello se debe a dos motivos: A) al acudir a título particular, y no acreditado, no llevo más cámara de fotos que la del móvil; de ahí que la calidad de mis fotos (que además, como salta a la vista, no retoco) sea penosa. Por ello, utilizo mis fotografías únicamente en defecto de fotografías mejores del mismo evento (o si, directamente, no encuentro nada) y a mero título ilustrativo. B) intento que las fotografías tengan la mayor calidad posible, lo que, al margen de limitaciones técnicas, excluye las mías por falta de talento. Como ya dije, acredito al autor y la fuente de las imágenes siempre que me es posible identificarlo. Si alguno de ellos no está reconocido, o no está conforme con su utilización en el blog, ruego que me lo comunique a través de la dirección de contacto. Gracias por vuestra comprensión.

La Película del Día de la Música

Edición revisada el 10-09-2011

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21J – Día de la Música 2011 (Parte I)

Festival celebrado el sábado 18 y el domingo 19 de junio en el Matadero Madrid, y el martes 21 de junio en el Teatro Circo Price de Madrid.

Día de la Música 2011

Intentaré hacer lo mismo que en mi artículo sobre el Primavera Sound de este año: ser conciso, en la medida de mis posibilidades (ya habréis visto que la concisión, a la hora de hacer crónicas, no es precisamente mi fuerte). Vamos; que intentaré no enrollarme.

En primer lugar, es de agradecer que el Día de la Música haya vuelto este año al que es, sin duda, su emplazamiento idóneo (y, confiemos, lo sea de muchos más festivales en el futuro): los antiguos mataderos de Legazpi. Y no lo digo sólo porque yo sea un fanático de la arquitectura industrial de finales del XIX y principios del XX. Tanto por sus exageradas dimensiones, como por la disposición las naves y patios (que permiten seguir desarrollando, sin ningún tipo de perjuicio, el resto de las actividades culturales que allí se llevan a cabo, al tiempo que permiten una holgura y una visibilidad más que adecuadas), como por la acústica y la ambientación, pasando por las posibilidades escénicas, es el recinto ideal para un festival de estas características (y este aforo).

Matadero de Legazpi (Madrid)

Salvo por algún pequeño percance (toda esa gente que remoloneó para entrar justo antes de Vetusta Morla) la organización fue impecable (debe ser la primera vez que se escribe esto en un artículo sobre un festival… sin tener nada que ver con los organizadores). Escuchar a los grupos en las naves durante la calurosa tarde (evitando así la insolación que padecimos hace dos años, con actuaciones diurnas en los patios; concierto de Klaus&Kinski y Cuchillo, verbi gratia); con unos horarios que hicieron que no se solapase prácticamente ninguna actuación con otra destinada al mismo tipo de público; con un cartel magníficamente distribuido; unos precios más que contenidos (en todo), los conciertos gratuitos de las mañanas y un completo mercadillo de actividades. Todo ello unido a la proximidad del recinto (de hecho, a mí me pilla a diez minutos de casa), hicieron que este fuera, un año más, uno de los festivales que merecen (¡y de qué manera!) la pena.

Pero vamos al apartado musical, que es lo que, a buen seguro, interesa más:

Sábado 18

Buena Esperanza

Asuntos familiares me impidieron estar presente en los conciertos de los, más que recomendables, Buena Esperanza (y mira que les dije justo la semana antes que iría) y de Odio París, una de las revelaciones de los últimos meses, que ya está empezando a dar muchísimo que hablar.

Por el mismo motivo, tampoco pude asistir a la rueda de conciertos del mercadillo, con nombres de la altura de Hazte Lapón, Litoral, Luís Brea, Bravo Fisher o Autumn Comets, entre otros muchos. ¿Para cuándo el don de la ubicuidad?

Aias

Aias (Matadero Madrid, 18-06-2011)

Comencé dándome un garbeo por el escenario de la UFI para ver a las encantadoras Aias. Este portento de “noise-pop” y “hardcore”, hecho con todo el cariño del mundo, y maravillosamente interpretado en catalán, que ha llevado a más de uno en el extranjero a preguntarse “¿en qué idioma están cantando?”. Porque la historia de estas chicas es, no por mucho repetida, menos rocambolesca: compusieron e interpretaron unas canciones como regalo para sus novios; la maqueta terminó en Nueva York, en manos de un importante productor, por mor del azar (y por una cadena de amigos comunes). Desde entonces, desde aparecer constantemente en televisión hasta una gira japonesa. Se han convertido con su disco A La Piscina, en uno de los fenómenos revelación del pop nacional.

Un marasmo sonoro “hardcore”, unido a una atmósfera densa que, en otras circunstancias habría sido angustiosa, con una fuerte distorsión en unas guitarras constantes, unido a ritmos enérgicos, de esos que animan a moverse, muchos “reverbs” y melodías que, dentro de su aparente sencillez, se te quedan grabadas a la primera escucha. Todo ello transitado por las voces casi adolescentes de Gaia, Miriam y Laia.

Comparadas en ocasiones con las Vivian Girls (a las que, a mi juicio, superan holgadamente), sus cancioncillas, que aúnan desde aires de nana o villancico, pasando por canciones populares, infantiles o directamente “brit-pop” noventero, son la sensación “noise-pop” del momento.

Con unos instrumentos que les quedaban ligeramente grandes para su estatura (de hecho, el bajo era más grande que Miriam), prestados por los componentes de Los Lagos de Hinault tras un percance con su equipaje, dieron un simpático y entusiasta concierto para los, aún pocos, que habíamos empezado a llegar ya al festival, cubriendo el expediente con nota. Una delicia.

Ellos

Ellos (Matadero Madrid, 18-06-2011)

Y como los horarios estaban prodigiosamente encajados, como hechos por un campeón de Tetris, llegué perfectamente a tiempo para ver, por enésima vez, a Ellos.

En esta ocasión, Guille y Santi se hicieron acompañar por piano y cuarteto de cuerda para presentar su Cardiopatía Severa. Y, si bien no deja de resultar una propuesta original y arriesgada, aunque acorde al sonido del disco, podría haber dado mucho más fruto si las cuerdas hubiesen estado al volumen adecuado para acompañar los temas. Lamentablemente, la parte orquestal semi-inaudible llevó a un segundo plano su faceta más electrónica.

Ello no evitó que en su brevísimo concierto dejasen caer piezas clásicas como “Lo Dejas o lo Tomas”, u otras nuevas como “Lo Nuestro”. De todas formas, un concierto excesivamente breve y (sorpresa en Ellos) sin bises.

PS I Love You

PS I Love You (Matadero Madrid, 18-06-2011)

Tras tres (aburridas) canciones en Sam Amidon opté por trasladarme de nuevo al escenario ¡Madrid!, donde me llevé la primera sorpresa del festival. Los estadounidenses PS I Love You, que a pesar de levar por nombre el de una cursilada de novela y película (¡me temía lo peor!) resultaron ser un portento de virtuosismo a la guitarra y la batería. Ellos dos solos sonaban como si fuesen un ejército. ¡Increíble! La destreza de Paul Saulnier a la guitarra “bajó” muchos grados la temperatura de los presentes… ¡hasta dejarnos helados! Casi tanto como su inconfundible aspecto físico (parece sacado directamente de La Guerra de las Galaxias o de una película de Robert Rodríguez), de “heavy” revenido que se ha llevado su virtuosismo a otros lares.

Una curiosa propuesta de “post-rock” de tintes progresivos que lanzó su Meet Me At Munster Station a nuevos niveles, entre un marasmo de ruidismo melódico que hizo las delicias de un servidor. ¡Y eso que aún no sabía lo que me esperaba justo a continuación!

Lüger

Lüger (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Opté por prescindir de Anna Calvi (de lo que no pude prescindir es de su voz de ópera metalera, que llegaba a escucharse en la otra punta del Matadero), que actuaba en uno de los patios, en el escenario RTVE. Y, tras una larga conversación telefónica en busca de los ausentes, renorné al escenario que me había visto salir para encontrarme con, a mi juicio, lo mejor del festival: Lüger.

Ya comenté en un artículo anterior mi fascinación por el rock progresivo y la música industrial; y, en concreto, por el “krautrock”. No sé si aquella habrá tenido algo que ver para que estos madrileños, émulos de los mejores Can y Faust me hayan dejado conmocionado (a la salida del concierto intenté acercarme a comprar sus geniales Lüger y Concrete Light, pero el mercadillo ya había echado el cierre; así que toca descargarlos de su bandcamp).

Geniales las dobles percusiones, geniales las guitarras saturadas, geniales las melodías de teclado que se deslizan entre el conjunto, creando una atmósfera sicodélica y electrizante a la vez. De nuevo, lo asilvestrado a escena, con unas voces que recitaban surrealismo, acompañadas de la música con más cuerpo y empaque del festival. Sin duda, el conciertazo.

Toro y Moi

Toro y Moi (Matadero Madrid, 18-09-2011)

Funky y disco, desefadado y bailongo, fue lo que no ofreció Chazwick Bundick (quizá no a la mejor hora posible), desde un escenario a medida de su música, pero mientras muchos de los presentes estaban cenando, en previsión de que nos les coincidiese con Pains Of Being Pure At Heart.

Como una mezcla entre Caribou (al que le han reservado el mismo escenario, pero a una hora mucho más lógica mañana), los Beach Boys y los Happy Mondays, el estadounidense ofreció un recital alegre, profesional, pero un tanto carente de alma. Y aquí, salen a flote mis prejuicios hacia grupos del corte de Caribou, Animal Collective (en directo) o todas esa corriente “disco-longue” que está empezando a surgir ahora.

Y es una pena (mis prejuicios, digo) porque el chaval no lo hacía nada mal y, por momentos, resultaba interesante. Habrá que darle otra oportunidad en el futuro.

The Pains Of Being Pure At Heart

The Pains of Being Pure at Heart (Foto: refugiodelpanda.blogspot.com)

Quizá la gran decepción de la jornada. Les faltó “chicha” por todas partes. A pesar de que su último trabajo de estudio logra cautivar, en directo les falta: a) ser más lanzados; b) ser más compactos y tener una mayor cohesión; c) sonar menos a Vampire Weekend, y d) dotar a sus temas de más cuerpo y entidad. Lo cierto es que quedaron todos desangelados e intercambiables. No había un amor por las canciones. Las soltaban para que se las apañasen solas, sin cuidarlas ni dotarlas de atractivo ninguno, tocando de forma puramente mecánica. ¡Eso sí que fue un dolor!

Wild Beasts

Wild Beast (Foto: Juan Luís Fajardo - Heineken Pro)

No sé si los que, para muchos, son más que dignos herederos de los Talking Heads (incluyendo semejanzas con la forma de cantar de David Byrne) estaban en el mejor lugar de los horarios. Ni siquiera, en el mejor de los ambientes posibles. Justo después de Pains Of Being Pure At Heart, y cuando la gente ya empezaba a impacientarse por Vetusta Morla. Aún así, los británicos ofrecieron un recital de clase y buen gusto, impecablemente interpretado.

A destacar, como no, los gorgoritos vocales de su cantante, ataviado de forma muy ochentena, en la línea de la sensación que transmitió su actuación. Así, Smother y Two Dancers, desfilaron, alternando el punto baladista con el punto más bailable, con esos punteos de guitarra y picoteo de teclado, unidos a percusiones muy dispersas y de aires tribales.

Un concierto sencillo pero consistente, sin duda muy perjudicado por estar entre los dos platos fuertes de la jornada.

Vetusta Morla

Vetusta Morla (Foto: Óscar del Pozo - abc.es)

¿Cómo describir la que se montó justo antes de la actuación de Vetusta Morla? ¿Empiezo por la colosal marea humana que se daba cita (y no dejaba de crecer) frente al escenario RTVE? ¿Por el curioso invento, una cámara montada sobre un particular minihelicóptero, que TVE empleó para los planos cenitales del público (y como segunda cabeza caliente), y que nos tuvo idiotizados a todos durante media hora con sus idas y venidas? ¿O por el tremendo y justificado (y, a la vez, injustificado) abucheo que se llevó la pobre Virginia Díaz cuando, con más de media hora de retraso, salió a presentar de nuevo a los vetustos y a explicar que el motivo del retraso que estaba exasperando al público era la desorbitada cantidad de gente en la puerta del recinto, intentando recoger su pulsera para entrar al festival (¡si es que no se puede esperar hasta el último momento!)?

Gracias a Dios, la sangre no llegó al río y la salida al escenario de Pucho y compañía calmó los soliviantados ánimos de los presentes. Y comenzó lo bueno: alternando Mapas y Un Día En El Mundo, los de Tres Cantos se levaron de calle a los presentes, aunque estuvieron muy lejos de sonar como en sus mejores momentos. Tampoco la pléyade de gente y un sonido que se quedó un poco corto para la ocasión contribuyeron a mejorarlo.

Aún así, y a lo largo de un concierto bastante más largo de lo que me habría esperado, cayeron uno tras otro casi todos los temas de ambos discos, sobresaliendo más los del primero que los de Mapas (aún les falta un poco de rodaje) y, por encima de todo, la espectacular voz de Pucho que, largos parlamentos concienciados al margen, de los que luego no sabía muy bien cómo salir, bordó su interpretación. Arengó al público para que se sumasen a las manifestaciones del 19J del día siguiente (a lo que el público respondió, a coro, con un sonoro “que no… que no… que no nos representan”, muy en la línea de la situación actual que vive el país), se movió de un lado a otro animando por doquier y logró que la despedida del “Saharabbey Road”, como siempre, se prolongase en un interminable y monumental “lalalala…” del público, que se resistió a aceptar que no iban a salir para los bises.

Crystal Fighters

Crystal Fighters (Foto: lacoleccionistadecanicas.wordpress.com)

Cerraron la noche los ¿franco-anglo-hispano-americano-dedóndecoñosonquenolosabenadie? Crystal Fighters que, con su inclasificable propuesta, a medio camino entre el “punk” (más por actitud que musicalmente hablando), el “folk”, el “indie pop”, el rock sinfónico, el folklore vasco (según dicen, pero yo ahí, lo más que veo, es una txalaparta; y mal tocada) y el rock duro más macarrilla, pusieron a bailar a los que aún les quedaban fuerzas (que no era mi caso) y dieron un concierto que, si no destacó por la ebriedad de su cantante y su descamisado guitarrista, no destacó por nada. Para mí, cansino y prescindible.

Y hasta aquí mi primera jornada en el Matadero. A ver si sobrevivo también al segundo día.

Nota aclaratoria:

Ya lo comentaba en “acerca de este blog”, pero me gustaría volver a mencionarlo aquí: este es un blog personal. Reseño los conciertos a los que acudo a título privado (aunque, en algún momento, me planteé enlazar también los que cubría a título periodístico). De ahí que la mayoría de las fotografías utilizadas procedan de otros autores y blogs. Ello se debe a dos motivos: A) al acudir a título particular, y no acreditado, no llevo más cámara de fotos que la del móvil; de ahí que la calidad de mis fotos (que además, como salta a la vista, no retoco) sea penosa. Por ello, utilizo mis fotografías únicamente en defecto de fotografías mejores del mismo evento (o si, directamente, no encuentro nada) y a mero título ilustrativo. B) intento que las fotografías tengan la mayor calidad posible, lo que, al margen de limitaciones técnicas, excluye las mías por falta de talento. Como ya dije, acredito al autor y la fuente de las imágenes siempre que me es posible identificarlo. Si alguno de ellos no está reconocido, o no está conforme con su utilización en el blog, ruego que me lo comunique a través de la dirección de contacto. Gracias por vuestra comprensión.

Pie de foto (y de artículo)

Edición revisada el 10-09-2011

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Nudozurdo – La Débil

Concierto celebrado en la Sala Rock Kitchen de Madrid, el jueves 9 de junio de 2011.

Lucha Perro (2010)

Definitivamente, tengo que dedicarle un artículo a los grupos de rock progresivo y de rock, digamos, “oscurete” que están surgiendo en Madrid en los últimos años y de los que los madrileño-toledano-burgaleses “La Débil” son uno de los más notabilísimos exponentes.

Ya he comentado en muchos artículos mi fijación con el rock progresivo, desde el “krautrock”, rock sinfónico alemán de los años sesenta y setenta, que nos dejó grupos esenciales como Can, Neu!, Kraftwerk, Tangerine Dream, Ashra Tempel, Faust, Popol Vuh, La Dusseldorf, Cluster, Harmonia…, aunque luego cada uno siguiese su propio camino (en casi todos los casos, abriendo brecha y creando géneros y estilos tan diversos como el tecno, el ambient, el hardcore, el noise…) hasta su versión “banda sonora” actual (Godspeed You! Black Emperor, A Silver Mount Zion, Sigur Rós, Múm, Mogwai, Efterklang, Standstill, Mono, Ratatat…), pasando por inclasificables, herederos en muchos casos de la música industrial, como Einstürzende Neubauten, Throbbing Gristle, SPK, Cabaret Voltaire, Frontline Assembly, The Fall, etc.

¿Y a qué viene semejante enumeración (aparte de al puro fanatismo desde que era un crío)? Pues a que un poco de todos ellos es lo que ha configurado esta particularísima formación que es La Débil. Rock progresivo que, lejos de quedarse en un pastiche de influencias extranjeras, ha logrado conformar una propuesta propia originalísima, conjugando aquellas con la tradición castellana (que de un grupo pueda decirse que está a medio camino entre Can, el “punk” más bestia y un libro de Delibes, tiene mérito).

La Débil (Foto: Oscar Carreño - http://www.flickr.com/photos/drumkit)

Brutales, pero sobrios y cabales a la vez (aunque, quien estuviese en el concierto y les viese machacar con furia los dos juegos de batería y percusiones, torso al aire, mientras se ensañaban con las cuerdas de las guitarras, todo ello de una forma tan asilvestrada como pocas veces se ve sobre un escenario, se preguntará: “¿pero qué está diciendo?”), lograron que en la sala se respirase un ambiente salvaje, pero sin renunciar a una cierta estilización y una cuidada puesta en escena. Inquietantes samples, ritmos industriales, percusiones contundentes (¡y cómo!), atmósferas sombrías y unas letras que se te clavan como cuchillos (momentazo el tema a capella, recitando una poesía desgarradora, que hizo enmudecer a toda la sala y que mereció una sonada y merecidísima ovación).

Estaría tentado de dejarme llevar por su llamativa propuesta instrumental y no fijarme en sus trabajadísimas letras, de lo más sobrecogedor que se pueda escuchar: poesía áspera y desasosegante, que fusionan magistralmente con la música industrial y con un aire primario y tribal que confiere a su directo una fuerza inusitada.

La Débil (Foto: Oscar Carreño - http://www.flickr.com/photos/drumkit)

Si Lucha Perro ya demostraba los derroteros que seguían estos muchachos, en esta ocasión presentaron varios temas que denotan nuevas facetas por las que transitan, amalgamando estilos varios, pero dotándolos de su personal sello. De lo más recomendable entre lo recomendable (aunque no aptos para oídos sensibles).

(Nota: si alguien sabe de dónde están extraídos los “samples” de “Caso #1” y “Caso #2”, este último aparecido también en “Canción Bomba”, de Ornamento y Delito, por favor, que me lo diga, porque no viene en el libreto del disco. ¿De dónde saca la gente estas cosas? ¡No tienen precio!).

Nudozurdo (Foto: Oscar Carreño - http://www.flickr.com/photos/drumkit)

Respecto a Nudozurdo, podría remitirme al artículo que escribí en su momento, sobre el concierto de presentación de Tara, Motor, Hembra, en la Sala Caracol, hace un par de meses. Pero lo cierto es que cada actuación de Leopoldo Mateos y compañía es única y completamente diferente de la anterior. La sensación de extrañeza que provoca ver versionadas de forma constante y, en muchas ocasiones, con estilos diametralmente opuestos, los temas de sus dos últimos trabajos (el citado y el memorable Sintética), hace que se forme un nudo en la garganta. Aún recuerdo la versión acelerada y espídica de “El Hijo de Dios” en la Caracol.

Abrieron fuego con “Viaja Hacia Mí”, para alternar después entre sus tres trabajos, con predominio, a partes iguales de Sintética y Tara, Motor, Hembra (a mi juicio, mejores en los temas de aquel, pero igualmente notables en “Golden Gotelé”, “Dosis Modernas” o “Prometo Hacerte Daño”). Abandonando su parte más electrónica y “primalscreamera”, nos dejaron una memorable “El Hijo de Dios” (ahora sí, como el susodicho manda), “Ha Sido Divertido” o “Ganar o Perder”, para concluir con una versión, esta sí más “sintética”, de “Mil Espejos”.

Leo y Meta, de Nudozurdo (Foto: Oscar Carreño - http://www.flickr.com/photos/drumkit)

La forma en la que Leo se desgañita tocando y, sobre todo, cantando (esa forma deseperanzada y angustiosa de interpretar “Dentro de Él”), le llega a ocasionar algún que otro problema: casi al final del concierto se lesionó una mano y continuó tocando la guitarra en “Negativo” a pesar del evidente dolor que padecía.

Pero es que esto es lo que merece la pena. Cada concierto, una sorpresa. A veces para bien, a veces para mal, pero con una evolución constante que les lleva a explorar nuevas posibilidades sonoras y a que su público no tenga la sensación de estar repitiendo en un concierto ya visto.

Nudozurdo

Edición revisada el 10-09-2011

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Primavera Sound 2011 (Parte III)

Festival celebrado en el Parc del Fòrum y el Pueblo Español de Barcelona, del 25 al 29 de mayo de 2011.

Primavera Sound (Barcelona)

Sábado 28

¿Empiezo diciendo a los que pude ir o a los que no? Venga: los que no, y ya me lo quito (y dejo el final para una valoración global de los tres días).

Me perdí a Me And The Bees y lo lamento. Como lamento haberme perdido también a La Débil (aunque no lo lamente tanto, porque voy a verles la semana que viene en Madrid). Y otro tanto va por Mujeres, Igloo, Odio París, Tannhaüser (aunque a todos ellos ya les haya visto), Mercury Rev (que, últimamente, me resultan un poco cansinos, pero iban a interpretar Deseter’s Songs), Matthew Dear (por solaparse) y Cuzo con Damo Suzuki (¡joder! ¡Ya van dos visitas seguidas a Barcelona que me pierdo al ex vocalista de Can! ¡Historia viviente!). Pero, sobretodo, lamento no haber cumplido mi promesa de no perderme un concierto de Cuchillo si tocaban allí donde estuviese. ¡Grrrr!

Ornamento y Delito

Ornamento y Delito (Parc del Fòrum, 28-05-2011)

Gari, Rober, David y José se veían un poco fuera de lugar actuando al aire libre, a la orilla del mar y a plena luz del día. Era extraño y ellos mismos lo reconocieron. Tampoco digo que la música de Ornamento y Delito se asocie a sombríos garitos de mala reputación, pero resultaba chocante escucharles en ese entorno.

Logré arrastrar a mis amigas del anodino concierto de Papas Fritas (en el que no aguanté más de tres temas) para ver al grupo que suscita las reacciones más encontradas. Con un sonido excesivamente alto para las dimensiones del escenario Jägermeister Vice, desglosaron, en el breve tiempo de que disponían para ello, algunos de los temas de Rompecabezas de Moda y Perfección Moral, más “Drama en España” y alguna otra genialidad.

Nosoträsh

Nosoträsh (Parc del Fòrum, 28-05-2011)

En un Auditori prácticamente vacío (¡no saben lo que se perdieron!) Nosoträsh, con la colaboración estelar de Pauline en la Playa, de Fernando Alfaro y de Nacho Vegas, desglosaron (y nunca he empleado mejor esa expresión) uno de los álbumes más insólitos e imprescindibles del reciente pop en castellano. Popemas, obra maestra de microcanciones geniales (una suerte de cancioncillas “haiku”) que, aunque no se interpretó en el mismo orden, no se dejó ninguna en el cajón.

Con el azul estrellado del Audiri como marco, y unas logradas y emotivas proyecciones como fondo, las asturianas emocionaron al respetable hasta límites insospechados. Respetable que se lo agradeció en forma de monumental y merecidísima ovación.

Einstürzende Neubauten

Einstürzende Neubauten (Parc del Fòrum, 28-05-2011)

Ya sólo por ver a los Neubauten merecía la pena pasarse por el festival. ¡Grandes, grandes, grandes! Y eso que les tocó lidiar con la más fea: su concierto se solapó íntegramente con la final de la Champions League y con la victoria del Barça, que se proyectaba algo más lejos de allí, en unas pantallas instaladas para la ocasión en el escenario Llevant. Y lo más asombroso es que los berlineses ganaron al Barça. Lograron copar el escenario Ray-Ban, restándoles afición a los chicos de Guardiola, y marcando una goleada de esas que se van a recordar durante mucho tiempo.

Vale que los de Blixa Bargeld son uno de esos grupos que levanta pasiones irracionales y un fanatismo exacerbado entre sus seguidores. Con ellos no hay término medio que valga. Y los que les adoramos, lo hacemos hasta límites demenciales (pensaba que lo mío era grave, pero de vuelta a Madrid coincidí en el metro que me traía del aeropuerto con una pareja, que debía haber vuelto en el mismo avión que yo, y que llevaban tatuado en el brazo el símbolo de los Neubauten; además, bien grandecito). Y esta noche demostraron a propios y extraños por qué es así.

Einstürzende Neubauten no es un grupo convencional. Nada convencional. No hay más que ver el arsenal de artefactos que utilizan para elaborar su música (y que ha llegado a protagonizar la contraportada de alguno de sus discos). Máximo exponente en activo de la música industrial, viendo la impresionante amalgama de objetos que emplean, uno no puede menos que pensar “¡pero qué coño se habrán tomado estos tíos!” (esa fue la reacción de un amigo cuando le enseñe, hace años, una grabación de uno de sus primeros conciertos: “¡hay que ver lo que hacen las drogas!”). Pero no es así: los Neubauten son la vanguardia experimental en la música popular. Y son plenamente conscientes de ello.

Si, en su momento, se llegó a decir de Blixa Bargeld (cuando aún era el guitarrista de los Bad Seeds) que era capaz de extraer cualquier sonido de una guitarra, ¿por qué no iban a demostrar entre todos que son capaces de sacar cualquier sonido de cualquier cosa? Dicho y hecho: planchas y barras de metal ejerciendo de percusiones, turbinas de avión ejerciendo de sintetizadores, compresores de aire ejerciendo de bajos… Un arsenal de la industria pesada al servicio de estos ex dadaístas, que han sabido envejecer genialmente, adaptándose a los tiempos e, incluso, yendo por delante de ellos (echadle un vistazo, si no me creéis, a mi extenso artículo de hace unos meses sobre la llamada “Ley Sinde”).

Einstürzende Neubauten (Parc del Fòrum, 28-05-2011)

Además, la forma en la que se desgañitan sobre el escenario te hace cuestionarte nuevamente si no se habrán tomado algo. Porque su entrega y energía son brutales.

Para la ocasión, rescataron algunos temas de su mítico Silence Is Sexy (“Sabrina”, “Redukt”…), otros de su más reciente Alles Wieder Offen (“Let´s Do It A Dada”) y alguno de sus primeros trabajos (“Haus Der Lüge”), en un concierto, eminentemente, en inglés; motivo por el cual eché en falta temazos como “Nagorny Karabach” (del citado Alles Wieder Offen), “Ich Gehe Jetzt” (del también genial Perpetuum Mobile), o “Armenia” (de Zeichnungen Des Patienten O.T.) pero que no sirve para excusar la ausencia de “Blume” o “The Interim Lovers” (de Tabula Rasa).

Apabullantes, hicieron legión de conversos entre los curiosos que se acercaron a ver a qué sonaban los del nombre raro o aquellos que se acercaron por recomendación de un conocido. Con una vitalidad pasmosa, pero sin alejarse de la sobriedad que les caracteriza en estos últimos años, facturaron el que, para mí, fue el concierto del festival.

Y, para colmo, pragmáticos y originales como ellos solos, terminado el concierto nos lo pudimos llevar a casa grabado en un pendrive que guardo como pieza de coleccionista y recuerdo de un concierto impagable.

PJ Harvey

PJ Harvey (Foto: Inma Varandela - slithersmusiczine.com)

Logré abrirme paso hasta las primeras filas (mejor no preguntar cómo ni a qué precio) en el abarrotadísmo concierto de PJ, para encontrarme con la mozuela enfundada en un blanquísimo traje de novia clásico, tocada con un penacho de plumas indias, como si de una Björk se tratase. De hecho, la blancura de su indumentaria (que llamaba la atención a muchísmos metros de distancia), unida a la iluminación focalizada sobre ella, impidieron hacer una foto en condiciones en todo el concierto: era como un inmenso estico, rebotando la luz desde un lado del escenario. En el otro, John Parish y Mick Harvey, alternando las guitarras y los teclados, para llevar ante el público el grueso de Let England Shake.

Un concierto íntimo (a pesar de la marea humana allí presente) y sosegado, centrado en los temas de sus últimos trabajos (quizá se echó en falta a la Polly Jean más rockera de los 90 o a la de mi álbum favorito, Stories From The City, Stories From The Sea). Dejó caer “The Devil”, “Pocket Knife”, y unas sorprendentemente tranquilas “C’mon Billy” y “Angelene” (en la que, al menos donde yo estaba, prácticamente no se escuchaba el piano).

Una PJ más radiante y feliz que en otros conciertos en los que la he visto (en alguno, incluso terminó llorando), que, sin llegar a la altura de otras veces, clavó al público al suelo con un ejemplo de contención que, hace unos años, ninguno hubíeramos podido llegar a imaginar.

Mogwai

Mogwai (Foto: indiespot.es)

Mogwai tenían hoy un buen día. Como ya dije arriba, no siempre es así. Las fluctuaciones en la calidad (en disco y en directo) del grupo son tan enormes que yo, en sus conciertos, he llegado, desde a estar extasiado, hasta dormitar directamente. Pero hoy lo han bordado. Una pena que una marabunta humana, en el interminablemente alejado escenario Llevant, me impidiese ver el concierto de forma más decente.

Y tuvieron un buen día porque, amén de varios temas de su nuevo y nunca bien ponderado último disco, nos regalaron esas joyas que son “Autorock” (que ni siquiera se dignaron tocar en la gira de presentación de Mister Beast), “Glasgow Megasnake”, “Hunted By A Freak” o “Batcat”, con la que cerraron el concierto. Unos Mogwai en estado de gracia que, es de esperar, estarán girando su Hardcore Will Never Die, But You Will para finales de este año, principios del que viene. Veremos si, para entonces, aún les duran las pilas de este concierto que nos a puesto a todos los pelos como escarpias. Notable alto con opción a un sobresaliente.

Animal Collective

Animal Collective (Foto: Toni Rosado)

Lamentablemente, los que no tenían un buen día eran los Animal Collective, de nuevo reconvertidos en cuarteto. Si bien, los últimos álbumes en solitario de Avey Tare y Panda Bear me gustaron, y su Merriweather Post Pavillion, en disco, me encantó, en directo sonaban como si estuviesen ensayando, pero sin tomárselo demasiado en serio. Anodinos, los temas resultaban intercambiables y sin gracia. El sonido, plano e insuficiente para llenar adecuadamente todo el espacio del escenario San Miguel, tampoco acompañó, precisamente.

Una “Brother Sport” que a mí me sonó a tema de El Guincho con coros de Adiemus fue ya el colmo. Un continuum aburrido y un tanto impersonal que, todo hay que decirlo, quizá no me “llegó” porque ese día ya llevaba media docena de conciertos a las espaldas… ¡y lo que me quedaba! Además, escucharlos desde el fondo del escenario, más en el Ray-Ban que en éste, pues como que tampoco ayuda.

Holy Ghost!

Holy Ghost! (Foto: Kaixo FM)

Decidí pasar de viajar hasta el escenario Llevant para ver a DJ Shadow (que, por cierto, ¿no dijo hace un par de años que iba a retirarse? Yo fui al que se suponía que iba a ser uno de sus últimos conciertos), y me quedé cerca para ver a los neoyorquinos Holy Ghost! Con un sonido extraordinariamente parecido a New Order, a los que incluso versionan/homenajean (véase como se quiera) en el genial videoclip de “I Will Come Back”, y una especie de “revival” ochenteno, perfectamente adaptado y actualizado, la parejita bordó uno de los mejores conciertos de la noche (fueron una de las grandes sorpresas del festival). Ya sólo por eso debería bastarme.

Tecnopop del bueno, bueno. Como hacía tiempo que no se veía. Un arrebato de sano hedonismo, de esos que pueblan sus soberbios Static On The Wire y Holy Ghost!, con las justas (y muy acertadas) referencias a la música de mi infancia (¡sí: es lo que tiene haberse criado en los ochenta!).

Y creo que eso fue todo, que no es poco. Tres días hiperactivos (porque no sólo de festivales vive el hombre, y durante mi visita a Barcelona aproveché para hacer otras cosas), que pudieron ser aún más si me hubiese dado por pasarme el domingo por el Pueblo Español. Pero ya no tenía el cuerpo para más (que uno ya va teniendo una edad).

A modo de conclusión (creo que antes dije que reservaba este espacio para una): recapitulo sobre lo dicho al comienzo. Se aprecia una notable evolución en el festival, que lo ha llevado, año tras año, a convertirse en la gran alternativa nacional y de calidad al FIB. Pasado el año anterior, donde se optó más por la vanguardia musical, muy en la línea de algunas de las primeras ediciones, éste ha sido el año del crecimiento espectacular (ocho escenarios sirven para no dar abasto y 70.000 personas son una burrada, hasta para el recinto del Fòrum).

Su estatus de gran festival del año lo corrobora el que no se ha dejado fuera a casi nadie. La mayoría de los que no han tocado, lo han hecho por problemas de agenda o de otra índole; porque el cartel de este año ha hecho un esfuerzo titánico por aunar géneros (siempre dentro del “indie”, claro). Quizá habría sido deseable que los grupos nacionales no hubiesen sido confinados a horas tan intempestivas (¡poco más y tocan por la mañana!), y la estupidez de las tarjetas prepago fue una de las mayores faenas del festival. Pero nada consiguió lastrar (al menos, no irremediablemente) la que, sin duda, ha sido la cita musical del año.

El Parc del Fòrum (Barcelona)

Edición revisada el 10-09-2011

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